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1378 Words
    "Piii,piii,piii" fue lo que oí al despertar. Estaba en una cama de hospital. A mi lado había una máquina "piii,piii,piii", a la que estaba enchufada. ¿Por qué hacía tanto ruido? ¿No podían dejar en paz a los enfermos en vez de incordiarlos con tanto "piii"? Bajé la vista para mirarme: llevaba puesta una bata de hospital: alguien me había desvestido y me había vuelto a vestir. Afuera ya era oscuro y pensé si no debería llamar a una enfermera.       "Piii,piii,piii..."Le dí un golpe a la máquina y dejó de pitar po fin. Entonces me vino a la cabeza todo lo que tendría que haberme venido a la cabeza todo lo que tendría que haberme venido en el lago: "Joshua me ha sacado del fondo del lago. Y me ha salvado la vida".Y sobre todo: "¡Hostia santa, es realmente Jesús !".     A eso se le sumo otro pensamiento importante:"¡Oh, madre mía, y yo había deseado el trasero de Jesús!".     Respiré hondo y procuré tranquilizarme. ¿No habría sido todo producto de mi imaginación? A lo mejor me había hecho daño en el agua y había hecho daño en el agua y había tenido alucinación. Entonces no me habría salvado Joshua, sino yo misma.Ni idea de cómo. De alguna manera. Pero ¿Cómo podría haberme salvado yo misma? No estaba en forma para nadar hasta la orilla. Pero ¿cuál era la alternativa? Sí no había sido alucinación, Joshua era realmente Jesús. Y, si eso era cierto, ya podría estar contenta de no haberme ahogado, porqué seguro habría ido a parar a infierno por haber estado a punto de pedirle a Jesús que subiera a mí habitación para acostarme con él.     Bueno, lo más probable, era que me hubiera dado calabazas.     Pero estoy segura de que en las puertas del cielo te daban puntos negativos sólo con que hubiera intentado entrarle al Redentor.     Y, para colmo de males le había gritado "Vete al Cuerno".     Caray, en lo de la vida después de la muerte, ¡iba a pañalada!     Entonces se abrió la puerta. por un breve instante, temí que Joshua pondría los pies en la habitación. O entraría flotando. Pero era Sven. Me habían llevado al hospital dónde trabajaba de enfermero, y tenía turno de noche.     ¿Me había cambiado él de ropa? Eso no me gustó nada.      Sven me miró compasivo.     -¿Estás bien?     "¡No!" ¡No estoy nada bien! O estoy loca o he visto a Jesús y eso me volverá loca!, me habría gustado gritar pero me limité a asentir ligeramente.     Sven se acercó a la cama y dijo:      -Un viadante te ha encontrado a la orilla del lago, completamente empapada. ¿Qué ha pasado?      Le expliqué lo del bote, y nada más. Me sonrió cariñosamente y se puso a cantar la vieja canción de Fraulen Menke:     -"En un patín de aguas a puntó de zozobrar, navegando en el crepúsculo sin SOS ni nadar. Un bote de pedales que amenaza con naufragar."     -Esa canción ha caído en el olvido, y con razón.- contesté cabezota.     Sven me cogió la mano.    -Estoy aquí contigo. incluso me encargado de que te diera la única habitación individual qué quedaba libre.     Me pareció mal que me cogiera la mano. El único que podía cogérmela era Joshua, dijeron mis sentimientos.     Aparté la mano y le pedí a Sven que no volviera a cogérmela. Eso le dolió. Por lo visto tenía la esperanza que mi debilidad me haría volver con él. La esperanza se truncó puso cara de ofendido y anunció en tono profesional:     -Bueno, pues vamos a por la inyección.     -¿Inyección?- pregunté espantada.     - Tengo que ponerte una inyección en el trasero, son indicaciones del médico.     Agarró una inyección que estaba en la mesilla de noche.     Tragué saliva; las inyecciones nunca son motivo de una alegría desbordante, pero qué te la ponga tu ex...     Me tumbé boca abajo a regañadiente y me preparé.     Si ya me había parecido mal que Sven me cogiera la mano, aquello era más desagradable. Cerré muy  fuerte los ojos y aún me fue mucho más desagradable, porque Sven me dió en un músculo contraído.     -¡AU!     -grité.     -Ohhhh, lo siento, no he acertado- dijo con aire de inocencia - Tendremos que repetirlo.      Volvió a clavarme la aguja en el culo.     - ¡AHHH!  -grité.     -O, través me equivocado, pero qué tonto soy, que tonto- comentó Sven.     Lo miré a la cara y comprendí.     - El... el médico no ha dicho nada de inyecciones, ¿Verdad?     Esta vez, no intento poner cara de inocente.     -Si te pincho dos veces más, ya casi tendremos un Smile en el culo. - soltó una risa sarcástica y lo volvió a clavar.     -¡AUUU!     Me levanté de un salto, , me puse bien la ropa y le grité:      -¡Estás enfermo!     Luego eché a correr hacía la puerta, pero Sven me corto el paso.     -Aún no hemos acabado, el médico también quería que te diera un laxante.     La Situación era peliaguda; a verlo plantado en el altar había sacado a la luz una parte de su ser que había estado mucho tiempo oculta. Pero aún recordaba el consejo que una vez me dio mí hermana para ese tipo de situaciones: " No hay problema que no se pueda resolver con una buena patada en los huevos".      Sven aulló y yo salí pitando del hospital, a las calle todavía, y no paré hasta que no pude correr más Sven no me persiguió, seguiría aullando como un coyote sonámbulo.     Corrí en bata de hospital por un Malente nocturno.     Mis pies descalzos estaba casi entumecidos por el frío y me temblaba por todo el cuerpo. Cuándo por fin llegué a la casa de mi padre, no tuve más remedio que llamar. Por suerte, no me abrió mi padre, sino Kata. Me miró sorprendida y Yo sólo le dije en voz baja:     -No preguntes.     - Bueno- contestó y, acto seguido, preguntó preocupada - : ¿Qué ha pasado?      Le conté lo del bote y lo de Sven, pero no que Joshua había caminado sobre las aguas, evidentemente.     Quería  evitar que mi propia hermana me encerrará en el manicomio.     Kata me  acompañó al baño para que pudiera quitarme de encima la peste al lago. Me dijo que papá, Swetlana y su hijita ya dormían. Pero yo no quería dormir, me encontraba en un estado anímico situado entre el cielo (Joshua) y el infierno (Sven). Me duché, me vestí y fui a la habitación de Kata. Acababa de dibujar una tira nueva:     - Marie: ¡SOY ESPECIAL!      -Contestó Joshua: ¡NOO!     La tira era sorprendente; por lo general, la pequeña Kata nunca se compadecía tanto en los cómics y Dios sólo aparecía cuando se sentía muy frustrada por la trayectoria del mundo. Comprendí que algo la oprimía.      -Has ido al médico- afirmé inquieta.     -Sí.     -¿y?     -Tengo que esperar los resultados- contestó, manteniendo el tipo.     -¿Hay algo que temer?     -Pura rutina, nada por lo que preocuparse -explicó inpacible.     No sabía podía creerla. Mi hermana era capaz de mentir de manera impresionante,  sobre todo cuándo se trataba de sus propios miedos. Pero también sabía que no había que atosigarla. Así pues, busqué indicios decir realmente no existía ningún motivo de preocupación. Sobre la mesa había otra tita que había dibujado aquel mismo día:     -Kata le dice un muñeco de nieve : ASÍ CONSEGUIRÁS QUE PAPA NOEL NUNCA TE TRAIGA NADA!     -SOLO LE LLEVAS REGALO A LOS NIÑOS BUENOS.     Esa tira era mucho más alegra que la otra. Por lo tanto, Kata no respiraba un ambiente de fin del mundo. Eso significaba que no había ningún motivo para preocuparse.     Sí la historia de "Joshua sobre las aguas del lago" No hubiera sido tan desconcertante y confusa, quizás me habría dado cuenta que era muy extraño que Kata estuviera dibujando historietas navideñas a finales de verano. y me habría dado cuenta que Kata había dibujado una tira en la que se negaba la existencia de ancianos bondadosos con barba blanca. Al menos, ésa era una posible interpretación de las historieta de PAPA NOEL.     La otra era que, en su fuero interno, Kata deseaba que un anciano bondadoso de barba blanca la absorbiera de sus pecados.
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