Christopher Rake

2096 Words
- Tú auto no está ahí porque... - lo dudo un minuto, su rostro de susto me hace sentir peor- porque yo llame a la policía. - Que? -me mira confundido - Pues si! Cuando llegaste en la mañana te había dicho que no lo podías dejar allí- camino de lado a lado manoteando - pero tú decidiste no hacerme caso y pues tuve que llamar... de todas maneras lo habrían visto y se lo habrían llevado - me encojo de hombros. - Esta calle- comienza a acercarse a mi - no es muy transitada y mucho menos por policías. - Tú no sabes eso! - Por supuesto que lo sé - parece molesto- cuantas entrevistas crees que he tenido en este mismo lugar? - Eso no me interesa, yo solo quería sacar tu auto de ahí - su actitud hace que vuelva a la defensiva- y lo logre. Ahora si no deseas estar aquí - señalo la puerta - allí está la puerta. - No quiero estar aquí, pero no tengo otro remedio- se recuesta del counter- y eso te lo debo a ti. Me sonríe y por un segundo puedo entender porque esas mujeres se comportar de esa manera. No. Reacciona Natalie. Nos quedamos unos minutos mirándonos a los ojos con algo de coraje y reto. Hasta que de repente un grito nos sobre salta, es una mujer que salió de los pasillos. La veo correr hasta donde él y le salta encima. - Hey!! - me apresuró a salir de detrás del counter- deténte, ya basta! Acaso no sabes respetar? Estás loca? La mujer me mira como si estuviera completamente loca. -Acaso no sabes quien es él? - me pregunta mirándome de arriba a bajo, pero luego me ignora - puedes darme un autógrafo, por favor! Lo miro y él luce un poco apenado y aterrado a la vez. Eso me hace sentir pena por el, cuantas veces ha debido pasar por estas vergüenzas?. - El no te dará nada - lo miro- porque él es mi cliente en este momento y no voy a permitir que molestes a mis clientes. Vas a comprar eso? - Esto? - me pregunta mostrando el libro que tiene en la mano- es una porquería, quien querría comprar aquí? - Bien, entonces - señaló la puerta - allí está la salida, puedes salir y unirte al rebaño. - sonrío. Ella suelta un bufido, deja caer el libro y se da la vuelta saliendo de la tienda. Voy cierro con llave y decido que no habrá más trabajo por hoy. Apago el letrero de “Abierto”. - Supongo que tenerte aquí me ocacionará perdidas. - No creo que sean muchas - dice murmurando de espaldas. - Que?- me mira sorprendido, al parecer pensó que no lo escucharía - Acaso crees que todos tenemos dinero en el banco como tú? Decido ignorar la conversación y todo lo que tengo en mente para decirle. Comienzo a bajar las escaleras hacia el almacén para buscar las demás cajas que había dejado. No me importa que se quede solo arriba, el no es mi problema. Cuando llego al final de la escalera, trato de encender la luz y por alguna razón no enciende. - Porque rayos no enciende? - digo para mi misma - hace unos minutos estaba aquí, ugghh! Decido continuar a ciegas, total, no es como si no conociera el lugar. Sigo caminando y cada vez puedo ver menos. Voy tanteando con las manos para saber más o menos por donde estoy. Pero mi pie da con algo y eso hace que pierda el balance y se que voy a caer. Unos brazos me sostienen y esto me asusta al momento y comenzó a gritar, pienso que alguien ha entrado a robar. - Oye! - dice la voz poco familiar - tranquila! Soy yo, te seguí y baje contigo. No quería quedarme solo allá arriba. - Casi haces que muera de un susto - estoy tratando de recuperar el aliento - no me di cuenta que estabas aquí. - Lo siento - lo escucho mover algo delante de mi, seguramente vio algo que yo no - costumbres del entrenamiento en el trabajo. - Claro! - continuó buscando las cajas pero la oscuridad es extrema y recuerdo que mi teléfono está en mi bolsillo atrás en mi pantalón, lo saco, pero se me resbala de las manos. - rayos- murmuró, pero me doblo a recogerlo y choco mi cabeza con algo. - ayy! - Ten! - dice él a la vez q enciende la luz del teléfono - lo siento. - Solo me estás estorbando- digo mal humorada. - Oye? - duda un segundo - siempre eres así de malhumorada? - No, sólo soy así con personas que me desagradan. - Pero no me conoces para decir que te desagrado - le alumbró el rostro con la linterna del teléfono, por que escucho una risa en su voz. Y tal como lo sospeché está sonriendo. Creído. - No tengo el mas mínimo d***o de conocerte - continuo buscando las cajas - se que las deje por aquí! - Puedo ayudarte? - Aquí están! - me inclino para tomar las cajas. - Espera! - me toma por un brazo para detenerme - yo puedo ayudarte. - Seguro? No se, tengo el presentimiento de que nunca has levantado algo en tu vida. - Pues tu presentimiento se equivoca- toma las cajas como si no pesaran, eso no me sorprende ya que está repleto de músculos - antes de tener fama y dinero, solía trabajar como cualquier otro. - De acuerdo - comienzo el camino para que él pueda ver mejor dónde pisa- lo siento y admito que me sorprende. - No eres la primera. Llegamos arriba, luego de ayudarme a cargar las cajas y déjarlas en el pasillo de estrenos, me pregunto por el baño y se va. Yo me puse a organizar los estantes, sacar los libros que ya no son estrenos y los que serán puestos en especial. Mientras me pregunto como haré para desacerme de él, nunca me había agradado verlo en las revistas y ahora tengo que sorportar verlo en mi tienda. Todo por mi mal carácter y no poder esperar un poco. - Oye, cuando venia hacia acá vi que tienes una laptop- se toca la parte de atrás de la cabeza - crees que pueda usarla? Quizás pueda contactar a mí manejadora para que envíe al chofer por mi - Supongo que si - digo encongiendome de hombros- pero crees que de verdad ella esté verificando su email todo el tiempo como para que vea tu mensaje? - Asumo que si - se recuesta sobre uno de los estantes de libros y cruza los brazos, puedo ver como todos los músculos de los hombros y brazos se tensan. De acuerdo me distraje un poco. - Esta bien entonces, utilízala! - Gracias! - dice, se queda por un segundo mirándome. Yo no paro de sacar libros, pero puedo sentir su mirada, pasan unos 6 segundos hasta que por fin se va. Termino de sacar todos los libros y acomodar los nuevos. Miro mi reloj para ver la hora, tengo que subir la manga de mi camisa, hoy había decidido usar una camisa de manga larga por el clima. Veo que ya son las 2:45pm, decido tomar la caja de los libros que saque para llevarlos al frente y dejarlos en la oficina para que mañana Rita tenga algo con que entretenerse. Mañana es mi día libre, no suelo tener días libres ya que la dueña no puede tener días libres. Pero había decidió tomar un descanso mañana para poder terminar de empacar las cosas de Tyler. Cuando llego al frente veo que él aún está sentado frente a la laptop, pero su mano descansa en su boca y sus ojos demuestran algo de preocupación. - Hey! - digo en tono despreocupado- pudiste contactar a tu manejadora? - Si, pero... - se recuesta de la silla - estaba en un vuelo y no fue ella quien contestó, si no su ayudante. - Y eso significa? - la verdad creo saber que significa, pero cada vez me siento más culpable y quiero que olvide un poco de eso que sucedió. - Significa que su vuelo dura más de quince horas- me mira a los ojos y siento que lo veo por primera vez - y no tiene manera de contactarme o contactar a los choferes. - Vaya! Que situación... - digo evitando su mirada, me miraba como buscando alguna respuesta de algo en mis ojos - esas mujeres aún sigue ahí! - Si, ellas no se iran- dice resignado. Supongo que ya conoce a sus fans- quizás estén ahí hasta mañana. Se levanto y se acercó a los cristales. Las mujeres comenzaron a golpear fuerte los cristales y se escuchaban los gritos. Están locas. Yo me siento a su lado y él baja su mirada; la verdad es que soy muy baja, diría que me lleva una cabeza y media. Yo lo miro y viéndolo de cerca, parecer ser un poco atractivo después de todo. - Hay alguna otra forma de salir de aquí? - La hay- nunca utilizo esa puerta por el poc espacio qué hay. - pero seguramente en este momento deben haber mujeres allí también. - Por supuesto - dice con el ceño fruncido. - Quizás si esperamos algunas horas más, comiencen a irse y entonces podamos salir por la otra puerta. - De acuerdo. - Tienes algo de hambre? - la verdad es que yo muero de hambre. - café, agua? - Creo que con un café estará bien! - De acuerdo - me dirijo a la pequeña nevera que tenemos de postres y saco un delicioso chessecake con fresas y comienzo a servir las tazas de café. - Oye, aún no sé cómo te llamas. - Eso no es necesario. - Por su puesto que lo es - se mueve de donde está para llegar a donde estoy preparando el café - tú me ayudaste y hasta ahora me estás permitiendo estar aquí. En eso tiene razón, la verdad es que no pensé tener que ayudar a él hombre al que hice que le llevaran el auto confiscado. Hago una mueca de dolor. Me siento un poco culpable. - De acuerdo - lanzó una mirada rápida y lo puedo ver sonriendo - Pero borra esa sonrisa de triunfo.- sonrió. - Mi nombre es Natalie. - Mucho gusto Natalie, mi nombre es... - No! - lo interrumpo - espera, no lo digas quiero adivinarlo. Veo que sonrie. - Tú nombre artístico es Chris Rake - lo miro a los ojos y puedo ver que sus ojos tienen destellos azules - por lo que solo tengo tres opciones. - Si - dice el aún sonriendo, parece haber olvidado la situación. Lo que me hace sentir mejor. - Perfecto, serían: Christopher, Christian o simplemente Chris. - me lanza una mirada curiosa, y me hace sentir extraña. Decido ignorarlo. - estoy segura de que no es Chris, así que por tu cara... creo que va más contigo... Christopher? Christopher Rake? Me quedo mirándolo esperando su aprobación. Y comienza a sonreír, así que lo adivine. Christopher Rake. - Como pudiste adivinar? - No te imagino como Christian, - me encojo de hombros y desvío la mirada. Siento mi rostro calentarse y puedo adivinar que me he ruborizado, pero no se porque. Al parecer el se ha dado cuenta, está en silencio observándome buscando mi mirada, pero su rostro es pensativo. Evitó mirarlo a los ojos cuando vuelvo a hablar. - Entonces sabes que harás cuando podamos salir de aquí? - me pongo a organizar el area de la cocina. - No, la verdad no tengo idea. Sin mi teléfono, no me puedo comunicar con ninguno de mis ayudantes o alguien de seguridad. - Puedo invitarte a mi casa - lo miro un segundo - pero no sé si estés dispuesto a entrar en una casa humilde. - Que? Estas hablando enserio? - parece indignado - acaso crees que nací en una cuna de oro? Mi familia es normal, el único que tiene fama y dinero soy yo. - Oye! - me volteo para verlo y calmarlo - cálmate, era solo una broma. - No lo hagas - parece molesto de verdad - detesto cuando las personas creen que soy solo una celebridad y olvidan que soy igual de humano que ellos. - De acuerdo, lo siento. - el se levanta y se va a los muebles de lectura.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD