Fui a la biblioteca familiar que quedaba en el sótano, hace mucho no entraba en ese lugar porque me aterrorizaba pensar que de algún modo quedaría atrapada. Era una habitación larga que quedaba junto a nuestro antiguo cuarto de juegos, ahora solamente íbamos allí para leer en tranquilidad, y aún así preferíamos estar arriba en el comedor, porque así leemos con una gran taza de chocolate y la cocina cerca para comer lo que quisiéramos. En fin, la biblioteca era como un lugar entre olvidado y muy importante de la casa, era donde se encontraban todos los archivos de los casos en los que la familia había trabajado alguna vez, por eso había bajado a ese lugar en especial, ya que aún no había cerrado el caso de la maldición Dumas, al menos no en papel. Empecé a buscar entre cajas, guiándome por

