Maya estaba impresionada cuando le conté que Daniel me había dado el permiso de utilizar la tarjeta para pagar la visita al médico y todo lo demás. Después de arreglarnos en la mañana y de tomar el desayuno, con mi auto, un Porsche, nos dirigimos al hospital. Nos recibió su médico y la atendió durante un par de horas, el niño estaba bien, Maya solo tenía que estar relajada sin alteraciones y cumplir con todo lo que le estaba exigiendo el doctor al pie de la letra. Después de la cita decidí llevarla a dar una vuelta por la ciudad. Como a ella también le encantaban los libros como a mí, estacioné junto a una librería. Curioseamos algunas obras y decidimos comprar algunas novelas que nos llamaron mucho la atención, la mayoría eran novelas románticas, de igual forma compramos libros para m

