Consuelo

621 Words
Laia Caminé de un lado a otro en la habitación con el celular en mano, pensando en las palabras adecuadas para llamar a mi madre, pero no hay una forma de disfrazar lo sucedido. Quien me interrumpió de mis pensamientos fue Dylan, cuando entró a la habitación con una bandeja de comida, la cual dejó sobre la mesa de noche. —Sé que debido al estado en que se encontraba en la tarde, decidió saltarse la cena, pero necesita alimentarse para adquirir energías. —No quiero, yo necesito pensar. —¿Llamó a la señora? —No. —Permítame hacerlo por usted. Tomó su celular en las manos y lo abracé, apretando con el puño su camisa. Él se quedó tieso, sin pronunciar palabra alguna. —Le dije que lo odio, esas fueron las últimas palabras que escuchó de mí. A pesar de que nunca lo consideré un buen padre, él era mi papá, y en el fondo, jamás hubiera deseado que le pasara algo así— lágrimas se deslizaron por mis mejillas—. Había añorado algún día poder arreglar nuestra relación, que fuéramos igual de cercanos a como lo son mis amigos con sus padres, pero ¿qué hago yo ahora? —Señorita, todo pasa por un propósito. —¿Y qué propósito vale lo suficiente, más que la vida de mi padre? —le miré fijamente, pero no mostraba ningún tipo de sentimiento o emoción—. Ojalá pudiera ser como tú, que se nota a leguas que nada te mueve, que nada te duele, te mortifica o te preocupa. —Apenas está comenzando a vivir. Le falta un largo camino por recorrer. Créame. —¿Cómo lo haces? ¿Cómo puedes mostrarte tan tranquilo luego de lo que pasó? ¿Realmente no puedes sentir nada? Mi padre era parte de tu familia también. —Debe aceptar con resignación que la muerte es el final que nos espera a todos luego de este largo recorrido por la vida. Un muerto más o un muerto menos, ¿qué más da? Así es esta vida, y todos nosotros estamos en el mismo barco. Hoy es él, mañana puede ser usted, puedo ser yo, o puede ser su madre. Es ley de vida y nadie puede ir en contra de ello. «No me equivoqué, no tiene ni un poco de tacto o sensibilidad al momento de decir las cosas». —La vida nos ha brindado una oportunidad más, no sabemos cuándo será nuestro final, así que debemos aprovechar el tiempo al máximo y pasar factura a quien le hizo esto a su padre, antes de que nos madruguen también. Es todo lo que podemos hacer. «A pesar de comportarse como un témpano de hielo, busca consolarme y alentarme a su manera». —Lamento no ser de mucha ayuda como para encontrar las palabras adecuadas para calmar sus lágrimas y tristeza. —Es que tienes la razón y no puedo contradecirte. Llorando no lograré nada. Debemos tomar acción y descubrir quién estuvo detrás de esto, y comenzaremos con la familia Harper. —Asegúrese de comérselo todo, ¿sí? —me despeinó, pero hasta para eso es demasiado bruto. Por unos cortos segundos se mantuvo mirándome, pero no lograba descifrar la razón. —Le haré la llamada a su madre. Puede que me demore un poco, pues debo también hacerme cargo de unos asuntos pendientes, pero regresaré. Oí que alguien me estaba gritando por la ventana y reconocí la voz de Dereck. Me asomé rápidamente, sin poder creer que realmente se había atrevido a entrar y burlar la seguridad. —¿Qué demonios hace aquí? — dejé escapar en voz alta. —¿Quiere que me haga cargo? —No, no hagas nada.
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