Daniel -¿Cómo te has atrevido? -pregunta mi madre, aun llorando. -Ni siquiera se tomaron la molestia de preguntar si era cierto o no, ustedes simplemente creyeron todo lo que les dijo mi hermana. -realmente me creen de lo peor. Cuando José Luis salió de prisa de la casa, me llamo la persona que contraté, para decirme que el trabajo estaba hecho y que me despidiera de mi fastidioso cuñado, eso alertó todos mis sentidos, y lo intente detenerla, le grite que se esperara, pero él no me escucho, y ahora tengo a un cuñado a punto de morir, una hermana que me mira con dolor y coraje y a unos padres que me observan llenos de decepción, sin pensarlo mi padre me suelta un golpe en mi otra mejilla. -Eres un cínico sinvergüenza, si no fuera cierto desde que tu hermana empezó a hablar tú te hubier

