03

2412 Words
Sorbió la nariz mientras se aferraba a la camiseta del uniforme de su padre, quien no había dejado de darle caricias en el cabello y de dejarle besos en la frente, sabiendo que así lograría calmar la respiración lentamente después del susto. ― ¿Se encuentra bien? ―preguntó hacia el doctor, quien estaba colocando una pomada en la mejilla del príncipe, quien luchaba para no llorar, porque sus lágrimas quitaban pomada de su pómulo hinchado. ―Fue una cachetada fuerte, déjeme decirle―dijo con tristeza el hombre, ya que había atendido a esos pequeños desde que tenían pocos meses de edad, por lo que le daba pena lo sucedido. En otros países estaba más normalizado el que los maestros golpearan en sus hijos, inclusive en otros reinos de Corea del Sur, pero en Busan eso no estaba permitido de ninguna forma, por lo que, el que haya pasado con el príncipe, era algo más grave. ―Su pómulo y mejilla se hincharán más y es probable que se coloque morado, pero si cuidamos correctamente el golpe podemos lograr que cure más rápido―habló con una sonrisa, intentando animar al príncipe. ― ¿D-Duele mucho? ―preguntó Dongjunie mientras hipaba por el llanto, Juwon acariciándole el cabello y apartando con cuidado los mechones de la frente. ―Es doloroso, pero el príncipe es muy fuerte y podremos curar el golpe en unos días ¿No es así? ―preguntó hacia el mencionado, quien asintió rápidamente, viendo a su mejor amigo entre sus propias lágrimas. ―N-N-No te preocupes―tartamudeo mucho por el llanto, intentando darle algo de tranquilidad a su amigo. ― ¿A ti te lastimó, jovencito Kim? ―preguntó el médico, el castaño negando rápidamente, haciendo que sus rizos se agitaran. ―A m-mí solo me gritó, pero no golpeó. Juwon bufó con molestia, apegando a su hijo más contra su pecho, quien se sintió totalmente cómodo con la cercanía y el olor de su padre. ― ¿Podemos revisar por si acaso? ―preguntó Juwon, quien solamente quería asegurarse de que no tuviera alguna marca por algún tirón o similar. ―Si papá quiere―aceptó, haciendo que Juwon sonriera, dejándole varios besos en las mejillas empapadas. Revisaron al castaño y no lograron encontrar nada dañino, por lo que estuvieron más tranquilos y el doctor solamente se encargó de ir a conseguir los medicamentos para Sehun, diciendo que los llevaría a alguno de los reyes cuando los tuviera listos. Juwon se llevó a ambos niños cargados hasta la habitación de los reyes, para que pudieran descansar. Sabía que sus amigos posiblemente se estaban encargando del maestro, por lo que no los iría a buscar, llamaría a su novio cuando llegara a la habitación, porque en ese momento estaba en el centro del pueblo, comprando. ―Bien, descansen unas horas ¿Sí? Ese hombre no podrá dañarlos más, así que no tengan miedo―les habló con suavidad, haciendo que ambos niños asintieran, Dongjunie acercándose a su mejor amigo para abrazarlo, ambos sentados en el colchón. ― ¿Y mis papás? ―hipó Jiho con sus brazos rodeando al castaño. ―Ya vendrán, no te preocupes―Le sonrió a Sehun, quien asintió―Le llamaré a papi para que venga a verte pronto ¿Sí, mi vida? ―le dijo ahora a su hijo, quien asintió con nariz y ojos rojos, acercándose a su padre alfa para darle un beso, ya que iban a descansar. Ambos niños se acomodaron sobre la gran cama, se quitaron los zapatos y los lanzaron al suelo, viendo cómo Juwon se había alejado un poco mientras sostenía un teléfono, para llamar a Yejun. ― ¿Tuviste miedo? ―preguntó Sehun mientras se acomodaba sobre la almohada, teniendo al castaño frente a él. ―Mucho, me dio mucho miedo cuando te golpeó―confesó con pesar, sintiendo sus ojos arder por el nuevo llanto que quería aproximarse, haciendo que Sehun tomara su mano sobre el colchón. ―Yo también tuve miedo, pero ahora estamos bien―confortó, teniendo un parche cuadrado sobre su mejilla lastimada, ya que el doctor le dijo que aquello le ayudaría a sanar. ―Gracias por no dejar que me gritara, pero no quería que te golpeara―se lamentó Dongjun, haciendo un pequeño puchero. ―Pero no podíamos saber, ese hombre es malo y eso hacen los hombres malos―habló con pereza, porque el sueño estaba apoderándose de su cuerpo, sintiendo los párpados pesados―Estoy cansado. ―Yo también, vamos a dormir. Antes de que los infantes pudieran cerrar los ojos correctamente, la puerta se abrió con algo de prisa, entrando por ella ambos reyes, quienes se encaminaron rápidamente hacia los niños. ―Hola pequeños ¿Cómo se sienten? ―preguntó Haneul mientras se sentaba en el lado libre de la cama, Jiho quedando a su lado. ―Estamos cansados―dijo Dongjunie apenas, Jiho estirándose para darle un beso en la frente y Haneul le brindó caricias en la mejilla. ―Mi niño, déjame verte, por favor―le pidió a su hijo el omega, el príncipe sentándose sobre el colchón con dificultad, ya que tenía mucho sueño. ―Me duele la cara, papi―se quejó bajito, haciendo que el omega lo abrazara con fuerza, pegándolo a su pecho para dejarle besos en la coronilla y caricias en la espalda, Haneul dejándole un beso en la frente―Y estoy cansado. ―No te preocupes, amor. Haremos lo posible para que deje de doler―suspiró, separando con cuidado al menor, para poder dejarlo sobre el colchón nuevamente―Descansen, cuando despierten vamos a tomar una ducha y después comer algo muy rico ¿Bien? Ambos niños asintieron, tomándose de las manos nuevamente. ― ¿Y mi papi? ―preguntó Dongjunie cuando vio a su padre alfa acercarse, quien había terminado de llamar. ―Vendrá pronto, amor. Cuando despierten estará aquí y les traerá un postre rico―el castaño asintió con una sonrisa, cerrando los ojos para poder descansar. Los adultos apagaron las luces y dejaron la linterna de noche encendida, saliendo de la habitación, pero dejando la puerta abierta y diciéndole a Juwon y otro guardia más que se quedaran cuidando, ya que el alfa amigo seguía en su turno. ―Nosotros vamos a recibir a Yejunie, no te preocupes. ··· Suspiró con pereza mientras se removía sobre la cama, sintiendo cómo su cuerpo comenzaba a despertar poco a poco, estirando su cuerpo mientras sus ojos se apretaban, sabiendo que debía despertar. Abrió sus ojos y notó la luz que daba claridad a la habitación, pero manteniéndola acogedora para dormir, viendo a su mejor amigo a su lado. ―Tu ojito―susurró mientras levantaba la mano, tocando con mucho cuidado el parche que se encontraba en la mejilla derecha de Sehun, quien no se movió por el toque―Hinchado. No quería despertarlo en ese momento, porque sabía que su amigo también estaba cansado, pero tampoco quería bajarse de la cama y dejarlo solo, por lo que se quedaría ahí hasta que Sehun despertara. Había tenido una pesadilla en medio de su sueño, pero esta fue intervenida por Sehun imaginario, quien lo había defendido del monstruo grande y feo, por lo que no se despertó. En el sueño nadie había terminado lastimado, pero en la realidad sí. Se acomodó sobre la cama y se sentó, comenzando a restregar sus ojos con suavidad, notando que su padre se acercaba él. ―Hola, mi vida ¿Cómo dormiste? ―preguntó con voz suave, haciendo que el castaño se levantara sobre el colchón, caminando hasta donde estaba su padre, pidiendo ser levantado. ―Bien, pero tuve una pesadilla―susurró igualmente, porque no quería despertar a Sehun―Pero Sehun me salvó en la pesadilla, así que no desperté. El alfa sonrió, dejándole algunos besos en la frente, haciendo que el menor sonriera. ―Déjame llamar a papi, está ansioso por verte ¿Sí? ―Dongjunie comenzó a asentir rápidamente, haciendo que Juwon sonriera, dejándolo nuevamente sobre la cama, el menor gateando con cuidado para poder quedar nuevamente al lado de Sehun―Ya regreso, dos alfas de la tropa se quedan cuidando. Dongjunie soltó un suspiro, viendo nuevamente a Sehun, quien ahora comenzaba a despertar. Esperó pacientemente a que su amigo abriera los ojos, después de que se estirara dos veces y bostezara una, soltando un pequeño quejido cuando sintió su rostro doler, por lo que el castaño estuvo al pendiente. ― ¿Duele mucho? ―preguntó Dongjunie, haciendo que el príncipe posara su vista sobre él, sonriendo ligeramente. ―Duele, pero no mucho―mintió un poco, porque el dolor era molesto, pero no quería preocupar. ―Mi papi va a venir, así que le podemos decir que te duele la cara―dijo el castaño mientras se acomodaba de rodillas sobre la cama, estirando sus brazos para poder tomar las manos de su amigo y sentarlo con cuidado, par que ambos estuvieran sentados sobre el colchón. ― ¿Ya no tienes miedo? ―preguntó el príncipe mientras tomaba las manos contrarias, manteniéndolas unidas. ―No, tú ayudaste mucho―sonrió, acercándose más al príncipe, viendo el parche sobre la mejilla hinchada―Te daré un besito, para que duela menos. El castaño se acercó y estiró los labios, apoyándolos con suavidad sobre el parche, haciendo que Sehun se sobresaltara ligeramente y se apenara, sintiendo su rostro arder totalmente por la vergüenza, pero encantado con el pequeño beso que había sido dejado sobre el parche. Sin embargo, no se quedó con eso. ―Pero no lo sentí, porque besaste el parche, besa aquí―señaló su mejilla contraria, haciendo que el castaño soltara una risita, asintiendo. Dejó otro beso en la mejilla sana, haciendo que ambos niños sonrieran en grande, porque pensaban que los besitos eran bonitos y a ambos le gustaba recibirlos de la gente que querían, como sus padres y entre ellos. ― ¿Ahora duele menos? ―preguntó con real interés, sintiéndose aliviado cuando el príncipe asintió, por lo que pensó que había sido de ayuda―Me alegra. En ese momento, Yejun y Juwon llegaron a la habitación, al ver que los niños estaban despiertos, se acercaron al interruptor de la luz. ―Voy a encender la luz, pequeños―advirtió Yejun, apretando los labios cuando vio el estado de Sehun, ya que su mejilla estaba bastante hinchada y amoratada, haciendo que su ojo se entrecerrara ligeramente―Oh, tu carita. El omega castaño se sentó sobre la cama, recibiendo rápidamente a su hijo en un abrazo, dándole besos en la coronilla mientras estiraba una de sus manos hasta Sehun, para acariciar con cuidado sobre el parche. ―Gracias por defender a Dongjunie, eso fue muy valiente de tu parte―habló con voz suave, ya que Juwon, Jiho y Haneul le habían explicado lo que pasó y lo que el maestro había dicho también, incluso fueron a su celda para saber más. Juwon no pudo evitarlo cuando vio al hombre en la celda, entrando solamente para darle un puñetazo en la nariz, sintiéndose más tranquilo. ―El maestro me dijo que no tenía que agradecerle a Dongjunie cuando me diera algo y que no podía comer antes que yo―confesó, el pequeño de rizos castaños asintiendo, diciendo que todo aquello era verdad. ―Y me gritó mucho―añadió, haciendo que ambos adultos sintieran mucha molestia, pero que lo disimularan, solamente animando a los pequeños. ―Yo le dije que no debía gritarle a Dongjunie y que si lo hacía, les diría a mis papás―Sehun se levantó y se sentó sobre el regazo de Juwon cuando este se sentó en la cama más cerca de él, ambos manteniéndose en brazos de los adultos―Cuando grité por ayuda, me pegó. ― ¡Sí! Y yo grité porque me asusté, así que corrí y lo empujé y salimos del salón―añadió el castaño, haciendo que el príncipe asintiera ahora. ―Es verdad, Dongjunie también fue valiente―los padres sonrieron ante aquellas palabras, el omega comenzando a abrazar con más fuerza a su cachorro, quien se sentía muy seguro en ese momento. ―Claro que sí, ambos lo fueron. Sin embargo, algo que no había quedado del todo claro era el por qué el hombre trataba distinto a los niños, en especial porque se sabía que con quien había iniciado a ser grosero fue con el castaño. El hombre no queriendo decir nada sobre eso. ― ¿El hombre les dijo algo sobre por qué trataba mal a Dongjunie? ―preguntó Juwon, haciendo que Dongjunie saliera de su escondite, el cual era el cuello de su padre omega. ―Dijo que sabía…sabía rom―intentó explicar, no siendo la palabra correcta, pero la más cercana a lo que recordaba―No recuerdo la palabra. ―Rom, algo así―dijo Sehun, intentando recordar mejor el momento―No, rol, eso dijo. ― ¡Sí, eso! Que sabía rol―asintió, haciendo que los adultos tardaran un poco en comprender, pero terminaron haciéndolo. Se decía que Dongjunie sería un omega por sus hormonas y feromonas, también que Sehun sería un alfa. Pero no era seguro y seguro era eso a lo que se referían los niños. ―Entiendo, algo ilógico, al ser un hombre que vive en un reinado de omega―comentó Yejun, más que todo para su pareja, los niños no comprendiendo del todo―Pero no se preocupen, no le hagan caso, pronto tendrán un nuevo maestro, uno que sea bueno. ― ¿El otro maestro no nos pegará? ―preguntó el castaño, los adultos negando rápidamente, haciendo que se sintiera aliviado. ―No, no vamos a permitir que suceda de nuevo―sonrió pequeño―Les traje un postre muy rico, así que vamos a comerlo y después tomarán una ducha, para poder tomar otra siesta, porque Sehunie tiene que tomarse los medicamentos ¿Les parece bien? ― ¡Sí! ―ambos estuvieron de acuerdo, por lo que cada adulto tomó a un niño, llevándolos cargados fuera de la habitación. Sehun vio a su amigo acomodado en el hombro de su papá, por lo que le sonrió, el castaño correspondiéndole la sonrisa. Había recibido una recompensa por su valentía, un beso en la mejilla de Dongjunie, por lo que notó que ser valiente era lo mejor.  
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