Se inclinó mientras veía la piedra a la cual quería subirse, flexionando sus rodillas para poder calcular la distancia que tendría que recorrer en su salto, aunque sabía que probablemente se caería de cara al suelo, como había pasado antes.
―Mi vida, cuidado―le dijo el rey omega, viendo a su niño desde una distancia prudente, sabiendo que él lograría saltar bien.
―Sí, papi―habló sin dejar la concentración de lado, finalmente estirando sus piernas de golpe para dar un brinco, logrando caer perfectamente sobre la piedra que había analizado por varios segundos ― ¡Sí llegué!
Celebró y volvió a correr hasta donde estaba su padre, tomándole de la mano para seguir el camino.
Se dirigían a la biblioteca, a petición del menor, ya que había terminado su libro de aventuras y quería saber si a la bibliotecaria le gustaba, ya que ella era quien mejor conocía de libros.
Sus padres le habían dicho que el libro estaba muy bien y que no era necesario ir donde la bibliotecaria, pero el menor había insistido en ir, porque quería tener otra opinión antes de darle el libro a Dongjunie.
La maestra ya había unido las páginas y le dejó espacio a Sehun para poder hacer la portada, por lo que se había puesto a trabajar lo más rápido posible, para poder enseñárselo a la bibliotecaria y le dijera si necesitaba cambiar algo.
―Recuerda no hablar muy fuerte, mi amor. La bibliotecaria tiene un oído agudo, por lo que es mejor hablar bajito―el menor asintió, aferrando su libro contra su pecho, para que no se cayera y se dañara.
―Sí, papi. Sé que su oído es diferente, seré lindo con ella―asintió, bastante emocionado.
Al llegar a la biblioteca, Sehun se soltó de la mano de su padre y caminó tranquilamente hasta el escritorio de la bibliotecaria, el cual era muy alto y realmente no podía verla. Los guardias y las personas que se encontraban ahí dieron una reverencia a el rey y el príncipe, Sehun correspondiendo aquellas con rapidez.
―Papi ¿Me podrías cargar, por favor? ―pidió mientras estiraba sus brazos, omega asintiendo, tomándolo encantado.
― ¡Oh! Rey y príncipe―exclamó la bibliotecaria cuando vio a ambos acercase a su escritorio, levantándose rápidamente para dar una reverencia, siendo correspondida―Un gusto verlos por aquí ¿En qué puedo ayudarlos?
Jiho le dio una mirada al menor, para que pudiera explicar el objetivo de la visita.
―Yo hice un libro, para dárselo a mi mejor amigo―habló bajo, pero siendo suficiente para que ambos adultos lo escucharan―Y como usted sabe mucho de libros, quería saber si le gustaba.
La mujer mayor comenzó a reír enternecida, tomando con cuidado el libro del príncipe, quien apegó su cabeza al cuerpo de su padre, viendo atentamente cómo la bibliotecaria comenzaba a ver las páginas.
―Ohh, tenemos un príncipe muy creativo―dijo mientras sonreía en grande, leyendo las pequeñas frases que había colocado en cada página―Me gustan mucho los dibujos.
―Muchas gracias, bibliotecaria.
La gente se había comenzado a amontonar alrededor de ambos, cosa que estaba poniendo ligeramente nervioso a Jiho, por lo que comenzó a balancearse ligeramente mientras apretaba más a su cachorro, haciendo que Sehun sonriera y le dejara un beso en la punta de la nariz.
― ¿Papi se siente raro? ―susurró, haciendo que el omega lo viera con una sonrisa, sabiendo que su cachorro lo conocía casi igual de bien que Haneul.
―Un poquito, mi amor. Pero no te preocupes―intentó aliviarlo, haciendo que el menor se diera cuenta de que había mucha gente alrededor de ellos y que algunos más comenzaban a llegar a la biblioteca.
― ¡Este libro es hermoso! ―dijo la mujer con las mejillas rosas, abrazando el mencionado, haciendo que Sehun sonriera en grande―Seguramente le encantará, tiene mucho talento para esto, príncipe.
― ¿Sí? Yo quería saber su opinión, porque usted lee muchos libros―comentó mientras recibía de vuelta el libro―Gracias.
―Y está muy lindo, ojalá pronto haga más―comentó con sinceridad la mujer.
Jiho veía cómo los alfas de la tropa comenzaban a rodearlos, para que la gente no se acercara de más, pero el rey omega estaba sintiéndose demasiado ansioso, haciendo que sus feromonas comenzaran a salir en mayor cantidad, mostrando que no estaba cómodo en ese ligar lleno de gente, siendo ellos el centro de atención.
Aquello fue transmitido a su hijo, quien sentía el miedo en el olor de su padre, por lo que comenzó a sentirlo también. Apretó su libro con un brazo mientras se abrazaba a su padre con el otro, viendo hacia los lados demasiado ansioso.
―Papi, vámonos ya―pidió mientras sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas por las feromonas de su padre, haciendo que el omega se diera cuenta, jadeando mientras apretaba el agarre en su cachorro.
―Muchas gracias por su opinión, señorita Choi. Nosotros nos retiramos―dijo con prisa mientras daba una pequeña reverencia, dando media vuelta para poder salir, los alfas de la tropa rodeándolos para que nadie se acercara de más.
No entendía realmente por qué se sentía de esa forma, como si estuviera mareado y sus ojos quisieran cerrarse sin dejarlo pensar. Su padre se notaba ansioso y su olor lo daba a mostrar, pero él jamás se había sentido así de mal, en donde tenía la necesidad de separarse un momento de su padre omega y correr hasta su padre alfa.
―Papi, me siento mal―jadeó mientras acomodaba su rostro en el hombro ajeno, intentando respirar un poco de aire fresco, pero era complicado al estar rodeado de alfas y un omega ansioso.
―Tranquilo, falta poco para llegar―jadeó mientras comenzaba a trotar, haciendo que el menor viera todo con más temor, porque las emociones de su padre no le estaban ayudando, realmente.
Ninguno de los dos había sido expuesto realmente a una multitud grande tan cerca hace mucho tiempo, normalmente se mantenían a una distancia prudente del pueblo o hablaban con ellos desde el balcón del castillo, pero no desde tan cerca.
Desde las experiencias que Jiho había tenido durante su embarazo, el estar rodeado de tanta gente de forma repentina era algo que lo ponía demasiado ansioso y lo hacía sentirse intranquilo. Si era verdad que el anterior rey que había sido su pesadilla durante años no había logrado ganarles, pero sí había dejado un daño enorme en ambos reyes de Busan.
Ahora que tenía a su cachorro, todo era mayor, esa necesidad de alejarlo de cualquier cosa o persona que pudiera dañarlo era algo que no lo dejaba tranquilo, mucho menos cuando su niño decía que comenzaba a sentirse mal y él no podía darle una justificación que los calmara a ambos.
Cuando llegaron, vieron a Haneul en la entrada, ya que uno de los alfas de la tropa había avisado que rey y príncipe se notaban incómodos e iban rápidamente de vuelta al castillo.
El alfa abrió los brazos y recibió al cachorro, quien había comenzado a llorar a la mitad del camino, comenzando a olfatear el cuello de su padre, intentando alejar la ansiedad que se le había brindado en tan poco tiempo.
Haneul los llevó a la habitación, manteniendo un brazo contra su hijo y otro con la cintura baja de su pareja, intentando comprender qué había pasado, pero no quería que más gente estuviera alrededor.
Cuando finalmente llegaron, el alfa vio que ambos estaban llorando, sintiéndose preocupado.
― ¿Qué sucedió? ―preguntó en general, ya que no sabía quién de los dos le contestaría.
―Y-Yo…es mi culpa―jadeó el omega mientras sollozaba, aferrándose nuevamente a su pareja, quedando con su rostro escondido al costado del cuello ajeno, en el otro lado encontrándose Sehun.
― ¡No, papi! ―exclamó rápidamente, limpiándole las lágrimas a su padre omega con su mano libre―Papá, es que había mucha gente en la biblioteca y fue raro―comentó en medio de hipidos, haciendo que el alfa comprendiera.
―Entiendo, no se preocupen―susurró mientras suspiraba, comenzó a caminar con ambos hasta la cama, dejando al cachorro en el colchón.
―Vamos a tomar un baño y después a descansar ¿Sí? ―preguntó, siendo más una pregunta retórica, porque no esperaba una respuesta de ninguno de los dos―Quédense aquí un momento, iré a preparar la bañera.
Ambos menores no querían separarse del alfa, pero atendieron a la indicación y se quedaron ahí.
―Papi, no es tu culpa―habló pequeño el cachorro, acomodándose sobre el colchón, para poder gatear hasta su padre omega.
―Es solo que mi olor debió ser demasiado para ti ¿Fue así, mi vida? ―preguntó en llanto mientras lo tomaba en sus brazos, abrazándolo fuerte.
―Un poco, pero yo también me sentía mal, no te preocupes.
Jiho sabía que sus emociones seguían fuertemente ligadas a las de su hijo, como lo estuvieron cuando el menor estaba en su vientre. Por lo que tenía que ser cuidadoso en cuanto a cómo sobrellevaba sus emociones, en especial en momentos como esos, en donde su hijo no lograría comprender mucho lo que pasaba.
Respiró hondo y sintió paz al oler el aroma a leche de su niño, el cual había mantenido desde su nacimiento, sabiendo que se iría una vez tuviera su olor propio.
Extrañaría mucho su olor de bebé.
―El bañó está listo, podemos ir―dijo el alfa con una sonrisa preocupada, sentándose al lado de los menores para unirse a su abrazo, recibiendo un beso de parte de ambos― ¿Se sienten un poco mejor?
―Un poco, sí―dijo Jiho mientras apoyaba su cabeza en la de su pareja, respirando hondo con los ojos cerrados.
―Bueno, creo que necesitamos relajarnos y descansar―susurró, comenzando a acariciar el cabello del cachorro―Mañana viene Dongjunie con su familia, por lo que nuestro niño debe tener energías para jugar con él y darle su hermoso libro.
―La bibliotecaria dijo…dijo que era muy bueno―comentó, sintiendo cómo era separado de su padre omega, para ayudarlo a quitarse la ropa.
―Lo ves, te dijimos que es muy bueno. Eres muy talentoso, cachorro.
Todos se prepararon para poder ir a la tina y como era muy grande, realmente quedaban los tres sin problemas. Sehun se acomodó sobre el pecho desnudo de su padre omega y él se mantenía con la espalda contra el pecho del alfa.
―Me da sueño cuando nos bañamos así―comentó el menor, su cabello había sido lavado y ahora estaban relajándose, el menor recibiendo caricias en su cabello húmedo―Pero me gusta.
― ¿Te gusta? Eso es bueno―susurró Haneul, ya que Jiho estaba medio dormido.
―Sí ¿Podemos ir a la cama a dormir?
―Claro.
Se levantaron con pereza y se comenzaron a colocar sus pijamas, Haneul fue el encargado de secar el pelo de todos, porque era el que menos sueño tenía y podía hacerlo sin cerrar los ojos de forma involuntaria, por lo que pronto estuvieron listos para dormir.
― ¿Puedo dormir con ustedes hoy? ―preguntó con algo de pena, aunque sabía que sus padres jamás le negarían algo así.
―Claro que sí, ven.
Se acomodaron en la gran cama y el menor quedó entre los brazos de Jiho, quien estaba envuelto en los brazos de Haneul, por lo que podían dormir cómodos.
Aunque Sehun estaba muy emocionado de la llegada de Dongjunie el día siguiente, seguía bastante ansioso después de lo sucedido en la biblioteca, por lo que no quería separarse de sus padres en ese momento, al menos hasta que pudiera sentirse un poco mejor y el castaño pudiera darle algo de confort.
Además, le debía sus tres besos.