Tiempo después Nefertina también fue a visitar a Maat, había encontrado una posibilidad de que ella se salvará de la ejecución, pero no sabía si iba aceptarla, ya que con ella últimamente no se llevaba muy bien. Maat al verla exhaló un bufido y de manera poco amable dijo: – ¿Qué haces aquí? Has logrado vencer al final, ¿quién visita a los enemigos una vez rendidos? – Pues alguien tiene que marcar la diferencia, y esa probablemente sea yo. – Te crees mucho ¿no? – Te soy honesta, la verdad que no. Sí me creyera mucho ya no estaría aquí, eso te lo puedo asegurar. Maat hizo un chasquido con sus dientes y volvió a su lugar, alejándose de la reja. – Dime... ¿Qué es lo que quieres? – Vengo a salvarte. – dijo seriamente Nefertina. – ¿A salvarme? – dijo riendo suavemente Maat. – ¿Por qué q

