Los días antes del evento no hice mucho, solo estar en casa y compartir mi tiempo con mi familia, pero además ir al palacio por el nuevo encargo del faraón. Trabajaba tranquila, pero al mismo tiempo no tanto, pues el faraón (no sé si para vigilarme o bien ver si estaba haciendo mi trabajo), se pasaba seguido por mi oficina y yo debía estar atento a cuando él hacía su visita. Luego de eso no hubo mucho más y así llegó el día de la celebración. Toda la familia estaba invitada, pero mi madre decidió quedarse con mi hermana, que estaba malita, así que fuimos yo y mi hermano. Llegando a ese lugar, vimos mucha gente que curiosamente al verme me saludaban sin conocerme. – ¿Por qué me saludan estás personas, hermano? – Las noticias vuelan rápido en el palacio. – dijo sonriendo – . Muchos se e

