H A N N A H B E N S O N : Podemos hablar de lo extraña que me sentía, sentada frente a Gabriel, quien me miraba atentamente, recordaba como mi madre me había dicho, que por mientras no podríamos salir, sin embargo, Gabriel me llevo a casa, miro a mi madre y le dio una leve sonrisa, tan corta, que a penas podías darte cuenta que esta había estado aquí, le pidió permiso, prometiendo que sería el quien me trajera a la hora que mi madre le dijera, le pareció un buen gesto, por lo cuál termino accediendo, por lo cuál nos encontrabamos aquí en este momento, yo mirando sobre encima de la taza de café que estaba en mis manos, en el lugar que tenía la abuela de Andrea. — Así que, las cosas van un poco complicadas—, espeto Gabriel, a lo que hice una ligera mueca—, Saldrás de esta. — Lo sé—, ment

