Fiorella. Me alejo lo más rápido que puedo de Santiago y parece decepcionado. -¿Profesor?.- me giro para encontrármelo, está usando una camisa blanca y sobre ella un chaleco de traje a juego con sus pantalones, esta tan bien vestido, sus manos están en su bolsillos pero está en guardia, quiere intimidar y por supuesto que lo logra. “¿Algún día podré tocar lo que hay debajo de esas aburridas camisas?” -¿Quién…- Santiago parece confundido, es obvio, aun no los he presentado y no creo que en la fiesta de piscina tuvieran el tiempo suficiente para conocerse. -Es el nuevo vecino.- respondo con toda la indiferencia que puedo. -Ya veo, es un placer.- Santiago se acerca a Nadir para estirarle la mano quien en respuesta solo le devuelve una sonrisa de suficiencia. -No te molestes Santiago

