Nadir. No tenía ni la menor idea de quien era hasta que ella dijo su nombre y tal cual como una frágil Flor se marchito en cuanto comenzó a hablar. Estaba furioso ese maldito hijo de puta la había insultado y no dejaría que las cosas se quedaran así, iba a matarlo aquí mismo, pero entonces los ojos llorosos de Fiorella me pedían salir de este lugar y golpear a este imbécil solo lo haría más difícil para ella. Cuando cruzamos la calle y la introduzco en mi auto toda la vitalidad se había esfumado, era como llevar un cuerpo vacío y me dolía el pecho. “La proteges porque es lo que cualquiera haría, no tiene nada que ver con tus sentimientos” Me convenzo y llamo inmediatamente a Jad, necesitaba saber con que estaba lidiando. -¿Hablas para pedirme disculpas después de echarme de tu c

