Nadir. Iba a corromper su alma. Sabía que la estaba arrastrando al infierno conmigo, pero ya no me importaba. Estoy manejando de vuelta a casa pero su mirada está perdida en sus manos “Esta incómoda contigo, imbecil” No me di cuenta de lo que había hecho hasta que las cosas se enfriaron, como si la lluvia se hubiera llevado mi valentía solo quedaba el arrepentimiento y el rocio sobre mi auto. -No puedo… -Hagámoslo.- sus palabras me interrumpen y la observo, es hermosa aún con el cabello despeinado y las gotas bajando por su piel. -No puedo darte lo que quieres.- la advierto -¿y que es lo que quiero? -No seré tu novio. Silencio total. -Estoy bien con eso. Ella estaba dispuesta a darme libertad, pero ¿yo estaba dispuesto a darle lo mismo? ¿Permitiría que saliera con

