Nadir. No lo sabía. Solo asumí que ella había experimentado eso con alguien más. No estaba en mis planes robarle la virginidad, era el hijo de puta más grande del planeta y últimamente lo comprobaba con frecuencia. Fiorella esta en el piso de arriba mientras yo estaba en la habitación de invitados, el gran espejo frente a mi y la sangre en mi abdomen me recordaban el asqueroso hombre que soy. La puerta de la habitación se abre lentamente y Fiorella asoma la cabeza. -¿puedo entrar?.- su voz tranquila me ayuda a recobrar el sentido No respondo, no quiero ahuyentarla, pero tampoco quiero hacerle mas daño, cierra la puerta a sus espaldas y se sienta en la esquina de la cama guardando una distancia prudente. “Eso es… no confíes en mi” -Estoy bien. No lo estaba, solo creía estar

