Fiorella. Su brazos. Sus manos. Su voz. Todo en el me dejaba sin aliento. Nadir estaba al frente del salón moviéndose hábilmente de un lado al otro hablando fluidamente, y yo no podía dejar de pensar en la noche anterior, mi cuerpo comienza a ponerse caliente y puedo sentir el rubor subiendo por mis mejillas “Cálmate… respira” Sus ojos se cruzan con los míos y veo pasar un atisbo de deseo, por un momento es como si solo existiéramos los dos. -Ahora si que quiero saber todos los detalles.- susurra Romina a mi lado sacándome de la ensoñación Cuando la miro está mordiendo un lápiz con una rostro de suficiencia que me hace reír. -Basta.- le golpeó el brazo y continuamos poniendo atención a la clase. *** -¿Entonces? ¿Puedo espiarlo desde aquí?.- la cabeza de mi mejor am

