— "Si te decía que nunca había tenido sexo, creerías que soy una santa. Si te decía que sí lo había hecho, creerías que soy una prostituta. Pero si te digo el número exacto de los hombres con los que me he acostado, sabrías que soy una de las más malas que has conocido” — Christine Kavanaugh. Me detuve frente a la casa. El Aarón se había quedado dormido en los treinta y tantos minutos que estuvimos en el auto. Intentaba conducir lo más lento que se me hacía posible y Aarón vivía muy lejos; yo también estaba un poco aturdida. Galopeé rodeando el vehículo hasta el asiento del copiloto para despertarlo, no iba a poder llevarlo adentro sola; ya había hecho mucha fuerza y estaba demasiado agotada. —Aarón, despierta, vamos para que te recuestes en tu cama. Abrió pocamente los ojos y bostezó

