Ella lo miró fulminante y el solo se encogió de hombros rodando los ojos. —No le prestes atención, hoy está de mal humor, querida— me susurró con afecto. — ¿Solamente hoy? creí que ese era su humor normal— burlé. Adam giró la cara y nuevamente rodó los ojos. Por el desacuerdo de ayer, no estábamos en buenos términos. Es como si le dolía no poder interferir en mi vida, o al menos, eso pensaba yo. Ani embozó una carcajada y miró a Adam apretando los labios; intentaba no reírse del él. —Por fin alguien que me entiende— alivió en un masculló. Quería reírse, pero creí que no quería desatarle más razones a Adam para enfurecerse. — ¿Te quedaras a esperar a que algún día aparezca tu novio? Me recogí la melena con una coleta y sin más alternativas, acabé cediendo. Aunque la vergüenza me co

