— "Él no es un pan de Dios, ni yo tampoco, pero no ando por ahí diciendo que soy un santo"—Adam Giesler. El timbre del almuerzo tintineo y deambulaba con las chicas sin un rumbo fijo por el pasillo después de la obstinante clase de inglés donde ninguno tiene idea de cómo manejar el verbo To be. —Estamos invitadas a una fiesta esta noche — Romina entonó mientras recostábamos los espinazos de las casillas. La miré con el rabillo del ojo mientras me concentraba en abrir mi casillero. — ¿Cuál es el motivo? —le pregunté hostigada. No es por ser pesimista, pero a todas las fiestas que nos ha invitado, han terminado en fiasco. Las fiestas del instituto, son un completo asco. Todos beben cerveza en vasos rojos, juegan a la botella, y nos vamos a la once antes de que se acabe. —Una amiga

