Al llegar a casa siento como el auto se detiene, abro los ojos cansada mientras veo el auto estacionado de mi esposo en la entrada. El saber que él está en casa, hace que mi humor suba un poco, me desabrocho el cinturón y antes de salir del auto, escuchó como el chofer me dice: –No se preocupe señora, no dire nada. –Yo lo mire sin saber que hacer, puesto que me había puesto vulnerable, así que no dije nada y baje del auto, entrando a la casa sin importarme no traer algún suéter, ya que la nieve cayó sobre mi cuerpo. Las luces y los calentadores están prendidos, dándome una bella señal que él estaba en la casa. Camine con rapidez hasta llegar a su despacho, en donde había un hombre vestido de n***o, viendo a mi esposo con seriedad. La puerta estaba abierta, así que pude ver la mirada de

