Yo me siento nerviosa mientras caminamos por lugares y pasillos oscuros, realmente estaba asustada, así que tomé con fuerza la mano de Sebastian, quién de inmediato me mira. –No te preocupes, hermosa. –Me asegura con el olor de su aliento a menta fresca. Yo le sonrío insegura para seguir caminando, hasta que llegamos a un salón con las luces completamente encendidas. El ambiente era tan diferente que cuando llegamos a la mansión, todo era tan refinado ahora, mientras arriba de nosotros había un enorme candelabro de diamantes en donde podía verme con ese vestido rojo fogoso, al lado de mi hermoso esposo. Lucíamos como la pareja perfecta en ese momento, pero todo se acabó cuando miré a mi alrededor y vi a varios hombres fumando vestidos en sus trajes negros, mientras me miran como si qui

