Mejor que esta
Al entender el juego sin palabras ni explicaciones Aneli se dispuso a jugarlo también, sería ante los ojos de los empleados de la mansión lo que se suponía que era -- La mujer del señor.
Bajo a su lado muy tranquila a comer algo en la terraza -- ¿Que deseas? Dime ¿que se te antoja? -- Al oírlo a Aneli le hizo gracia, hablar de antojos era algo demasiado prematuro, así que sonrió divertida con la pregunta y mirándolo le contestó: Fruta y una deliciosa tarta de limón y un té..
Al oir lo que había pedido a Henry le pareció divertido, por dos razones, él amaba la tarta de limón y tomar té con la tarta, era un gusto peculiar que sólo lo hacía en su casa, y amaba comer frutas frescas acompañadas de yogur y frutos secos..
-- ¿Te gusta el yogur?
-- Sí, en especial con frutos secos -- Le respondió Aneli
-- Stéfano, traenos a los dos lo mismo
-- Marchándose el mayordomo con la orden dejó al señor con su novia en la terraza
-- ¿Que te parece mi casa? -- Le preguntó Henry a su invitada
-- ¡Me encanta el jardín! Tiene rosas de diferentes clases y árboles con fruto, es una combinación perfecta para mí ..
-- ¿Te apetece caminar un poco por él?
-- Sí, me gustaría mucho
-- Vamos, te mostraré mi fruta favorita -- Caminando a su lado la dirigió hasta un árbol colmado de peras, tomando una la limpio con la manga de su saco y la ofreció a Aneli, sin tomarla de su mano ella le dio un mordisco y después que ella lo hizo Henry mordió otro pedazo de la fruta en la misma dirección de donde ella lo había hecho y como dos adolecentes se compartieron la fruta mordiendola los dos poco a poco y cuando quedaba un solo pedazo Henry lo afrecio a Aneli, esta lo mordió y de forma instintiva puso la mitad del pedazo en la boca de Henry y siguió caminando como si no hubiera pasado nada.
Henry disfruto del pequeño trozo como si fuera lo más delicioso que hubiera probado, los labios de la muchacha habían rozado los suyos cuando puso el trozo de la fruta.
Cuando se hallaban ante una rosa grande y frondosa de color amarillo una mariposa que estaba en ella voló y se detuvo en el cabello de Aneli haciendo reír a Henry que tiernamente puso su mano para quitar suavemente a la mariposa, al hallarse tan cerca de Aneli sus ojos se clavaron en los de la muchacha y sin que un pensamiento cruzara por su cabeza sus deseos se inclinaron por un beso.
Sus manos tomaron la cintura de Aneli y la acercaron a él mientras la besaba, los labios tan suaves y carnosos de la muchacha le gustaban mucho y no podía negarse que le gustaban sus besos, en segundos las manos de Aneli recorrían el pecho de Henry hasta su cuello y tomaban tiernamente su rostro acariciando sus mejillas y deslizándose hasta su cabello, Henry estaba disfrutando de sus besos y Aneli se dejaba llevar como las hojas por el viento.
Los sirvientes no podían creer que el señor estuviera enamorado y mucho menos que la trajera a su mansión, pero era más que obvio para ellos que la quería, la forma en como se besaban dejaba claro que era su mujer y que le gustaba demasiado.
Después de aquel beso que contemplaron los jardineros que disimuladamente vieron, Henry tomó a Aneli de la cintura y platicando sobre los frutos secos y la deliciosa tarta que preparaba su cocinera llegaron a la terraza de nuevo.
-- ¡Está deliciosa! Realmente tenías razón Henry -- Dijo sin darse cuenta que lo había llamado por su nombre sin preguntarle antes si podía hacerlo
Sonriendo al comprender que ella lo estaba disfrutando y que no se había percatado de lo que había hecho, Henry aprovecho que ella había puesto en su boca un trozo de la tarta para quitar el pequeño resto de crema que había en la comisura de sus labios con los suyos, un pequeño beso que sonrojo a Aneli, ese pequeño beso que dió paso a uno más largo que hizo suspirar a Aneli.
Henry estaba encantado con lo que estaba pasando, presagiaba para él una segunda vez llena de ternura y pasión.
Antes de que su abogado llegara Henry le propuso a Aneli subir a descansar, la acompañó a su habitación y se suponía que la dejaría sola, pero Aneli se quito los zapatos y caminaba de puntillas como bailarina de ballet.
-- Fuiste bailarina de ballet, ¿Me equivoco?
-- No, no se equivoca, lo fui desde muy niña y lo dejé cuando empecé mi universidad -- ¡Pero amo la música clásica! y de vez en cuando bailo para recordar esos momentos -- Así que si nace niña amara el ballet -- Dijo sonriendo y sentándose en la cama.
Henry la miraba sonreír en su cama y como si algo intenso lo moviera cerró la puerta y se acercó a ella y en segundos se halló sobre la muchacha besandola y acariciando sus piernas.
Su segunda vez estaba pasando y se estaban adueñado de él las enormes ganas de llegar muy lejos con esa mujer.
Los sonidos embriagaban sus oídos y sus ojos se abrían a menudo para poder mirarla, sus manos enloquecian sintiendo su piel y cuando ya no pudo más su ser se derramó en sus adentros por completo.
Su mayordomo tocó la puerta tal como le dijo su señor debía informarle de inmediato cuando llegara su abogado.
Al oírlo y estando sobre Aneli, Henry pensó en que ya no habría una segunda vez y se sintió mal, le habría gustado poder dormir con ella otra vez, pero ya habia redactado con su abogado las pautas del contrato y tenían que bajar a firmarlo.
-- Dile Stéfano que bajo en unos minutos..
-- Sí señor -- Respondió
Henry lo escucho alejarse de la puerta mientras él aún estaba dentro de Aneli y no quería salir..
La miro y ella le dijo: Será mejor que bajemos, debo firmar el acuerdo y aún falta la segunda vez..
Al oírla decir eso, Henry sonrió y besando sus labios salió despacio de ella, luego besó su frente y le dijo: Prometo Aneli que nuestra segunda vez será mejor que esta.