Más fuerzas Aneli sabía que las hermosas palabras que habían salido de la boca de Henry eran el sello que coronaba los magníficos días que había vivido con el magnate, el romance fugaz había terminado y el contrato sería lo único que los uniría de ahora en adelante, él tomaría un avión hacía Alemania por la mañana y ella seria llevada a su trabajo ese lunes. Su maravilloso viaje había concluido después de dormir en sus brazos después de volver de Viena y de disfrutar del exquisito desayuno con él esa soleada mañana de lunes. Las puertas de aquella hermosa mansión se cerraron tras ella al subir al auto que la llevaría de nuevo a su vida normal y a su rutina diaria en la clínica. Al mirar por el retrovisor de aquel auto pudo ver a aquel atractivo y elegante hombre mirar el auto que l

