Bueno, si ella pensaba que era guapo es porque no lo había visto apoyado en el auto, con sus lentes oscuros cubriendo sus bonitos ojos y el cabello alborotado por el viento. Su campera negra, junto con sus jean desgastados del mismo color, le daban ese toque peligroso que iba tan bien con ese carácter de mierda que cargaba. Necesitó unos instantes para recuperarse del impacto de aquella visión, para dejar de sentirse como una adolescente y recordar cómo se respiraba. —Juro que si llega a venir tu acosadora jefa en este momento, le partiré la cara a ella y luego a tí por ser tan endemoniadamente caliente — dijo con una sonrisa en sus labios. —Ven aquí— respondió con calma y la envolvió en sus fuertes brazos al tiempo que devoraba con ganas sus deliciosos labios. —Mejor nos vamos antes de

