Seguir a una mujer por el mundo hubiese sonado muy ridículo hace varios años, pero ahora que tenía residencia en Londres y buscaba un hogar en Chicago bajo la demanda de una...bueno, no podía decir mucho más: fui atrapado. A pesar de lo mucho que disfruté de vivir en Londres y el anonimato que me daba, nunca me acostumbré del todo. Sabía que tarde o temprano Teresa querría volver a su alma mater y yo estaba bien con seguirla. Al final del día y cada amanecer, ella era mi familia y el lugar no importaba en lo absoluto. Aún recordaba lo mucho que estuve esperándola y lo ciego que fui al creer que Constanza le entregaría las llaves y el mensaje. Tampoco esperaba que le ocultara la verdad tanto tiempo, pero estaba inconsciente cuando ella y mi hermana cerraron el trato y decidieron sobre Ter
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