Epígrafe

404 Words
Hay un gran lugar entre blanco y n***o, bueno y malo. Es una línea definida, fácilmente reconocible. Pero en lo vasto de los grises, donde los bordes a menudo son borrosos, no hay líneas. El bien se puede encontrar en el mal, al mismo tiempo que el mal se puede encontrar en el bien. Hay males mayores, hay bienes mayores. A veces, siendo lo que soy, el mal y el bien son difíciles de distinguir. Soy el familiar de un mal mayor, tal vez incluso el más grande de todos. Yo cazo para él. Yo elijo quién vive y quién muere. O quien se convierte en algo tan monstruoso que un millón de muertes no es más que bondad en comparación. Los cazadores me animan, los Sidhe tienen mi espalda. Dicen que es por el bien mayor, para la supervivencia de toda la humanidad. Pero subestiman a Remo, lo cerca que está de alcanzar sus metas. Cómo le he ayudado a hacerlo. El final está casi a su alcance. En este tiempo preapocalíptico, yo soy el diablo. Un mero esbirro del final. Propiedad de Remo, colecciono los cuerpos de gente codiciosa, para ser poseídos por seres del Cuásar Estelar. Así que el ejército de Remo crece. Confía más en mí que en cualquier otro agente, pero no confía lo suficiente en mí como para revelar la ubicación del portal principal, la brecha permanente en el tiempo y la dimensión que lo trajo a este mundo. Sé que los Sidhe se impacientarán. Sé que los cazadores se volverán inquietos, ansiosos por escuchar "buenas noticias". Nadie me ha dado un ultimátum, pero sé que llegará. Tal vez pronto decidan que he tomado demasiado tiempo y se han perdido demasiadas vidas, y tratarán de deshacerse de mí. Tal vez me hagan un favor. Tal vez me defenderé y se darán cuenta del monstruo en el que me he convertido. A pesar de todo, o hasta ese ultimátum, busco en las cuevas sin descanso, siempre que Remo no esté presente. He encontrado habitaciones privadas en estas cavernas, documentos viejos olvidados. No se tratan de la guarida secreta de Remo ni de las notas que hizo del portal. Pero hay documentos valiosos allí. Documentos de los que no me atrevo a contarle a nadie. No son malos ni buenos, pero pueden ser utilizados para cualquiera de esos propósitos. No confío en ellos. No confío en el camino que elegiré cuando llegue el momento. --Roxanne Fosch.
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