CAPÍTULO TRES Octubre de 1933 Anya miraba por la ventanilla del coche que la llevaba desde la estación de tren hasta la ubicación de la embajada americana temporal. No tenía ninguna noción del tiempo. Al menos no en el sentido de que definitivamente no estaba donde debía estar. Todos creían que era Anastasia Wegner, hija de un m*****o del personal del embajador William Dodd. Por lo que ella podía ver, no tenía nada en común con Anastasia. No tenía ninguna ambición y era una hija obediente. Incluso había aceptado un compromiso con un oficial alemán. La idea de casarse con un nazi le hizo subir la bilis a la garganta. No podía hacerlo. Había una cosa parecida a su época, y sólo una: el anillo de ópalo que llevaba en el dedo anular. Era idéntico al que le había regalado su abuela... hasta

