Desde esa noche que pasó muchas cosas cambiaron y ya nada volvería a ser como antes o no para mí. Sabía que Daniel era un antes y un después en mi vida, nunca alguien me había importado de la forma en que él lo hacía. Cada palabra suya, cada beso, cada gesto, todo podía afectarme al extremo y sabía que él con poco podría destruirme a pedazos, tal vez por eso ahora mi afán de agradarle y hacer que me quiera no había hecho más que incrementar más y más, pero todo marchaba bien y ahora y solo quería disfrutarlo. —¿Por qué tienes que dormir siempre de esa manera? —se quejó Daniel al ver que ocupaba de manera algo torpe casi toda la cama yo solo, pero es que si no dormía extendido de esta manera no dormía y para mí el sueño es prioridad, incluso sobre él. —Luego tengo pesadillas si no duerm

