AZURA Avancé levantando una ceja mientras daba una calada al cigarrillo. ¿Por qué se veía tan bien? Algo en un hombre fumando siempre se ve sexy. Mi mente estaba hecha un lío. Estaba sin camisa, ese cuerpo para babear suyo hacía que mi estómago se revolviera de locura. Sus pantalones negros estaban bajos en sus caderas, y desde este ángulo también podía ver la curva de ese trasero sexy suyo. —Continúa deseándolo. Tú no eres para tanto —respondió, sus afilados ojos azules encontrándose con los míos. —Oh, sí, claro, es mi sueño que babees por mí. Cómo podría olvidarlo, estoy perdidamente enamorada —respondí burlonamente, sin perderme cómo sus ojos me siguieron suavemente antes de mirar de nuevo a los míos. Aunque quería preguntarle sobre su hijo, no estaba segura si debería hacerlo.

