Boda sorpresa

1388 Words
TOM —Amigo, si no paras con esto, tu padre te va a matar. —Que se pudra, hermano. ¿Qué va a hacer? ¿Matarme?—, dije mientras conducía aún más rápido. Mi padre es una de las personas más conocidas de este país. Un empresario perfecto y guapo. Gana dinero como si nada. Pero la parte mala son las responsabilidades. No solo las suyas, sino que nosotros también tenemos que “portarnos bien” porque representamos a su empresa. Hace mucho tiempo que dejé de preocuparme por eso, lo que le enfada aún más. Sé que pronto tendrá malas consecuencias, pero por ahora solo me estoy divirtiendo. Soy el niño problemático. —¡Reduce la velocidad!—, dijo mi mejor amigo Peter. —Hermano, no seas un put0 cobarde—. Por detrás, pude ver luces azules acercándose a nosotros. Al momento siguiente, nos persiguió un coche de policía y ahora estoy j0dido. Reduje la velocidad y el coche de policía se detuvo justo delante de mí. Sé que no tengo un problema grave con la policía. Cada vez que me paran, no me multan por culpa de mi padre, pero tengo un problema grave cuando mi padre se entera. Estaba pensando en echarme de su negocio, ya que trabajo con él, pero sabe que en realidad trabajo duro y hago mucho por el negocio, así que puede que no sea eso lo que realmente iba a hacer. Veamos cuál será su castigo. Más tarde esa noche, llegué a casa a las 11. Abrí la puerta y ya vi la cara enfadada de mi padre. —No aprendes de tus errores, ¿verdad? —Papá, ni siquiera iba tan rápido...—, me interrumpió. —¡Basta! Ya no tengo paciencia para lidiar contigo. Tu madre y yo estamos pensando en algo para sacarte de esta mi3rda y que por fin madures y asumas más responsabilidades. Cuando tenía tu edad, yo ya era padre y había montado mi propio negocio. ¡Es una vergüenza para nuestra familia que sigas comportándote como un adolescente! —Papá, cálmate. Esta ha sido la última vez. —Ya he oído esas palabras muchas veces. Hablaremos mañana. Ahora vete a dormir, tenemos una reunión importante mañana por la mañana—. Hice lo que me dijo. Para ser sincero, le tengo miedo a mi padre. Cuando se enfada de verdad, se convierte en una bestia. Pero para convertirlo en una bestia, hay que hacer algo realmente malo. Como yo. No es la primera vez que sobrepaso mis límites. * MARISOL Mis exámenes están al caer y cada día estoy más nerviosa. La pérdida de mis padres me afectó mucho y, debido a ello, mis notas bajaron drásticamente. En los últimos dos meses he conseguido recuperar todas mis antiguas notas, pero, sinceramente, no son suficientes para conseguir una beca. Tengo que mejorar aún más. Hoy ya he estado estudiando seis horas y poco a poco se me cierran los ojos. No consigo dormir bien desde el accidente. Todas las noches tengo pesadillas sobre él. El máximo tiempo que he dormido han sido tres horas, pero eso fue hace dos semanas. Echo mucho de menos a mis padres. Ellos me habrían apoyado durante este tiempo. Mi padre era muy bueno en matemáticas, que es también la razón por la que yo soy tan buena. Siempre me enseñó diferentes trucos para hacer las cosas más fáciles. A mi tía y a mi tío no les entusiasma mucho la idea de que estudie medicina. Quizás sea porque no tienen dinero para pagármelo, pero no lo necesitaré si consigo la beca. Las únicas personas que realmente me apoyan ahora mismo son mis dos primos mayores. Me ayudan con biología y química y siempre me mantienen al día sobre la información relativa a la facultad de medicina. Necesito un 4,0, pero solo tengo un 3,4. No está mal, pero no voy a entrar en la facultad de medicina con estas notas. Tengo mucho trabajo por delante y espero no pasar por nada malo en los próximos días. Mi estómago empezó a rugir y me quedé sin energía, así que decidí comer algo. De camino a la cocina, pasé por el salón y pillé a mi tía, mi tío y mis primos en una discusión. —Mamá, papá, no podemos hacerle esto. Acaba de perder a sus padres, no necesita otro trauma y tiene sus propios planes para el futuro. —Lo sé, hijo, pero eso no es realmente una opción. No puedo pagar tanto dinero y, sinceramente, ¿de verdad crees que va a conseguir la beca? La familia que he elegido es perfecta. Conozco a este hombre desde mi infancia y es uno de los más ricos del país. Ya ha aceptado el trato. Nosotros obtendremos nuestra parte y ella tendrá un futuro perfecto con su hijo—, oí decir a mi tío. Estaban hablando claramente de mí, pero no entendía qué querían decir. ¿Querían entregarme a otra familia y qué tenía que ver el hijo en todo esto? —Fernando, escucha, hijo. Tu padre y yo hemos pensado en esto desde el día en que ella llegó aquí hace tres meses y es perfecto. No solo para nosotros, sino también para ellos. Ella tendrá un gran futuro—, dijo mi tía. —¿Casándose con un chico como Tom? ¿Se han vuelto locos? Sé cómo es él, cada fin de semana tiene a otra chica a su lado, bebe como un camello y conduce como si quisiera morir. No voy a dejar que mi prima se case con un hombre como él. La última frase me golpeó como una piedra. ¿Casarme? Tengo 17 años. Cumpliré 18 en un par de días. No pueden hablar en serio. Se me llenaron los ojos de lágrimas. ¿De verdad creen que ese es el futuro perfecto para mí? ¿Por dinero? Las lágrimas comenzaron a correr por mi rostro. —¡Fernando, basta! Ella se va a casar con él pase lo que pase. El trato ya está hecho desde esta mañana y nadie se lo va a decir. Voy a hablar con ella. Tom es un buen hombre de negocios y sus actividades de fin de semana son normales para su edad. Es responsable y tiene los recursos para hacerla feliz. Así que déjalo estar. —¿Sabe siquiera que le están obligando a casarse con una chica siete años más joven?—, preguntó Ernesto, mi otro primo. —No. Su padre se lo dirá hoy y estos próximos días vamos a cenar juntos—. Oí a mi tío levantarse, así que me apresuré y corrí a la cocina. Se me había quitado el apetito. No puedo casarme. Ahora no. No con un hombre siete años mayor que yo. Intenté calmar mis sollozos y secarme las lágrimas, pero no pude. Tenía el corazón roto. De todos los miembros de mi familia, elegí quedarme con los que me habían concertado un matrimonio. Me sentía tan segura con ellos que no podía creerlo. En un par de días cumpliré 18 años y podrán obligarme legalmente a casarme con él. —Lo siento mucho, hermanita. Me di la vuelta y vi a Fernando de pie en la puerta. No dije nada y lo abracé con fuerza. Hizo todo lo posible por hacer cambiar de opinión a sus padres, pero no hay mucho que pueda hacer. —No pasa nada. Lo has intentado—, le dije. —Aún no he terminado. Volveré a hablar con ellos y quizá él tampoco quiera casarse contigo. Entonces su padre podría dejarlo—, dijo con una sonrisa esperanzada. —Eso espero. —Te convertirás en doctora, Sol, te lo prometo. Solo podrán obligarte a casarte por encima de mi c*****r—, dijo y me secó las lágrimas. Es la única persona en la que puedo confiar ahora mismo. Ahora tengo que esforzarme aún más en los estudios. Si consigo esa beca, me libraré de este matrimonio. No quiero pasar mi vida como la esposa de un marido rico que trabaja toda la semana y se pasa los fines de semana en discotecas mientras yo me quedo en casa haciendo cosas de la alta sociedad. Los próximos días van a ser un auténtico horror.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD