TOM
Una semana después
Hoy es el día. Nos casamos. La última vez que la vi fue hace una semana, cuando fuimos a ver el lugar de la celebración. Nos llevamos bastante bien, pero no me siento cómodo a su lado, así que decidí mantener la distancia. Después de hoy, viviremos juntos durante unos tres meses. Hasta entonces, ella seguirá en la universidad y tendremos tiempo suficiente para limpiar mi reputación.
Mi mejor amigo, Dean, acaba de llegar a casa con mi traje del diseñador.
—Aquí tienes. Todavía no me puedo creer que te vayas a casar—, me dijo mientras me entregaba el traje.
—Sí, nunca pensé que se enamoraría—, dijo Dominic mientras se peinaba delante del espejo.
—No soy una bestia, chicos—, dije molesto.
—No, pero sí un idiota en comparación con la chica inteligente y guapa con la que te vas a casar—, dijo Dean.
—Me moriría por tener una chica como ella—, dijo Dom, pero se arrepintió de sus palabras al instante, en cuanto vio la ira en mis ojos.
—Vuelve a decir eso y te mato—, siseé. Pero tenía razón. Ella era el sueño de cualquier chico. Incluso diría que el mío, si creyera en el amor, pero esa mi3rda no es para mí. Necesito cambios. No puedo quedarme siempre con la misma mujer. Así soy yo.
Me corté el pelo al cero porque necesitaba borrar el recuerdo de ella tirándome de él mientras la besaba. Ya me había duchado y me había puesto el traje.
Elegí un traje n***o básico con una camisa blanca, ya que quería que Marisol brillara. Me preparé por completo y me puse la pistola a la espalda antes de salir del armario y que mis chicos me animaran.
—Por fin este hombre se ha puesto un traje de boda—, vitoreó Dom y Dean se rió.
—No quiero ser gay, pero estás muy sexy, amigo—, dijo Dean y yo negué con la cabeza mientras me reía.
Me miré en el espejo por última vez antes de bajar las escaleras.
—Querido hijo, estás increíble.
—Hermano, ¿eres tú? Te vas a casar—, todos me hacían comentarios y yo me quedaba allí de pie riéndome. Nunca imaginé que hoy estaría tan feliz. Debería estar triste, pero no voy a mentir. Estoy un poco emocionado. Solo son tres meses, pero aun así. Mi madre me abrazó mientras lloraba.
—Mamá, no llores, estaré bien—, le dije mientras la abrazaba con mi brazo.
—Es que no estoy acostumbrada a que te mudes. ¿Por qué tienes que comprar una casa a una hora de distancia de nosotros?—, se quejó. Miré a mi padre antes de responder.
—Porque es allí donde voy a trabajar pronto—, dije sin apartar la mirada de él.
La mansión que compré para nosotros era enorme. Espero que le guste. Vivimos más cerca de mi hermana, así que puede ir allí cuando quiera, ya que se llevan muy bien. Al principio no quería que mi familia se encariñara con ella, pero ya ha sucedido, así que, sinceramente, no me importa. Incluso Carla la quiere. Han pasado mucho tiempo juntas, ya que Sol y Laura también se han visto bastante a menudo estos últimos meses. Ver a Sol tan buena con los niños y que estos la quieran de verdad es realmente impresionante. ¿Hay algo malo en esta chica? Que yo sepa, no.
Dos horas más tarde
La ceremonia empieza en cinco minutos y mi corazón late a toda velocidad. Todo el mundo está ya en sus asientos, esperando a que empiece la música para que ella pueda entrar. Estoy literalmente temblando, j0der. Contrólate, Tom. Solo es una chica. Miré y vi a mis chicos alineados delante de las damas de honor. Era una boda auténtica y teníamos que fingir que estábamos enamorados.
Me encogí de hombros cuando empezó a sonar la música y se abrieron las puertas. Mi3rda. Vamos. Me quedé sin aliento cuando Sol caminó lentamente por el pasillo con su tío. Una sonrisa apareció en mi rostro cuando vi su cara a través de la fina tela que la cubría. La observé mientras caminaba lentamente, con la mirada recorriendo su cuerpo y sus curvas. Era una provocadora. El vestido estaba hecho para ella. Solo para ella. No hay forma de que le quede mejor a nadie más que a ella. Se acercó cada vez más y, cuando llegó a los escalones, extendí la mano y su tío me la entregó. La ayudé a subir las escaleras y ella se colocó delante de mí. Le cogí ambas manos entre las mías y sentí el calor de nuestra piel al instante. J0der, esto era tan real. Como si realmente me hubiera enamorado de ella.
—Familia y amigos, gracias a todos por venir hoy a compartir esta maravillosa ocasión. Hoy estamos aquí juntos para unir en matrimonio a Marisol Sullivan y Tom Pérez—. Sentí que le temblaban las manos, así que se las apreté ligeramente para tranquilizarla. —¿Aceptas, Tom Pérez, tomar a esta mujer como tu legítima esposa, para vivir juntos en matrimonio, amarla, consolarla, honrarla y cuidarla, en la salud y en la enfermedad, en la alegría y en la tristeza, para amarla y respetarla, desde este día en adelante, hasta que la muerte los separe?
—Sí, lo acepto—, respondí sin apartar la mirada de sus ojos. Todos comenzaron a aplaudir y vitorear antes de volver a quedarse en silencio.
—¿Aceptas, Marisol Sullivan, tomar a este hombre como tu legítimo esposo, para vivir juntos en matrimonio, amarlo, consolarlo, honrarlo y respetarlo, en la salud y en la enfermedad, en la alegría y en la tristeza, para amarlo y respetarlo desde este día en adelante, hasta que la muerte los separe?
—Sí, lo acepto—, respondió ella, y mi sonrisa se hizo aún más amplia.
—Por la autoridad que me confiere el estado, ¡Los declaro marido y mujer! Ya puedes besar a la novia—, dijo, y yo no lo dudé. Después de quitarle lentamente el fino velo de tul de la cara, la atraje hacia mí por la cintura y posé mis labios sobre los suyos.
Todos empezaron a vitorear y aplaudir, y yo me aparté lentamente antes de cogerle la mano y girarme hacia el público. Esto es divertido.