TOM
Me invadió la ira al verla en los brazos de un chico cualquiera del instituto. Él le estaba dando un beso en la cabeza. Estaba claro que había algo más que amistad. Y eso que el domingo le había preguntado si tenía pareja. M4ldit4 mentirosa. Ella lo apartó y, cuando se giró, sus ojos se encontraron con los míos. Se quedó allí de pie, con los ojos muy abiertos. Era evidente que no esperaba encontrarme allí. No me moví ni un centímetro.
Primero saludó a las miles de personas que había allí antes de acercarse a mí. Todo el mundo estaba inmerso en profundas conversaciones cuando se acercó a mí.
—Hola, Tom—, dijo con voz suave.
—Feliz cumpleaños, Sol, esto es para ti—, le dije mientras le entregaba el gran ramo de flores que le había comprado y la caja de regalo con un collar.
—Muchas gracias—, dijo sonriendo mientras me miraba a los ojos. Rayos, es preciosa.
—No hay de qué—, respondí con una pequeña sonrisa en mi rostro.
Ver su sonrisa es realmente contagioso. Abrió la caja del collar y sus ojos se agrandaron al ver el collar de diamantes de plata.
—¡Caramba! Tom, no puedo aceptarlo, es muy caro—, dijo devolviéndome la caja.
—No seas ridícula—, le dije y saqué el collar de la caja, indicándole que se diera la vuelta.
Se dio la vuelta y le puse el collar.
—Te queda perfecto.
—Muchas gracias, Tom—, dijo mientras me abrazaba.
—¿Quién es ese chico que te ha abrazado?—, pregunté confuso. Se apartó lentamente para mirarme a la cara.
—Es Logan. Un buen amigo mío.
—No me mientas—, le dije con tono frío.
—Tom, por favor, aquí no—, dijo ella y miró a su alrededor.
—Te recogeré mañana a las dos de la tarde y hablaremos.
—Estaré en la escuela.
—Bien, te recogeré en la escuela.
—¿Por qué te importa?—, preguntó ella confundida. Di un paso hacia ella, de modo que nuestras caras quedaron a pocos centímetros de distancia.
—Porque eres mi prometida y muy pronto mi esposa, y no quiero que nadie piense que la mujer que amo tiene una aventura con un chico cualquiera—, le dije en voz baja.
—Lo siento—, dijo ella, y sus labios se curvaron en una expresión triste. Le levanté la barbilla para que me mirara a los ojos.
—No pasa nada, pero no me decepciones y ponte el anillo la próxima vez. Ahora ve a divertirte, amor—, le dije mientras le dedicaba una pequeña sonrisa.
Ella sonrió suavemente y asintió antes de llevarme de la mano hasta su familia. Me sorprendió su contacto. Entrelazó sus dedos con los míos mientras me presentaba al resto de su familia como su prometido. Ella estaba haciendo que toda esta situación del contrato me resultara mucho más difícil. Su contacto y su afecto me vuelven loco. Me hace hacer cosas que nunca haría.
Me atrae como nadie lo ha hecho nunca. No necesito tocarla para sentir algo por ella. Una sola mirada o palabra me emociona. Mis padres querían venir, pero recibieron una llamada de última hora para asistir a un evento importante. Después de hablar con su familia, que por cierto me ama, ella me miró.
—¿Dónde está tu familia?—, preguntó con tono triste.
—Recibieron una llamada de última hora para asistir a un evento, pero te envían sus mejores deseos—, le dije, y su sonrisa se hizo más amplia. Miramos alrededor de la sala y vimos que ese chico, Logan, nos miraba confundido. Tengo curiosidad por saber quién es ese cabr0n y por qué tenía la mano sobre mi chica.
—¿Lo saben tus amigos?—, le pregunté señalándolos con la cabeza.
—No. Pero no se los diré ahora.
—¿Te das cuenta de que nos están viendo cogidos de la mano, verdad?—, le dije, y se dio cuenta de ello.
—Rayos—, dijo mientras soltaba mi mano. De repente, sentí un escalofrío. ¿Qué me está haciendo esta chica?
—Disculpa. Debo ir con ellos.
—De acuerdo, voy a hablar con tu familia—, le dije y me acerqué a sus primos. Empezamos a llevarnos bastante bien. Al principio creo que no les gustaba, pero ahora sí. Observé a Sol desde la distancia mientras hablaba con sus amigos. Incluido ese tal Logan. Voy a fastidiarle la vida si sigue mirándome así mientras toca a mi prometida.
*
MARISOL
Me acerqué a Logan y a las chicas, que me miraban con los ojos muy abiertos.
—¿Quién es ese hombre tan guapo?—, preguntó Ariana.
—Eh... es Tom.
—¿Pérez?—, preguntó Riley incrédula, y yo solo asentí con la cabeza.
—¿Por qué te está comprando un collar de un millón de dólares y te está cogiendo de la mano?—, preguntó Logan en tono agresivo.
—Es una larga historia.
—¡Qué! Dime qué está pasando—, gritó.
—Para, Logan. Ahora no.
—No me importa—, soltó y me arrastró fuera agarrándome del brazo.
—Logan, para—, gemí, pero su agarre se hizo aún más fuerte.
Miré alrededor de la sala rezando para que nadie nos viera mientras me arrastraba fuera. Por suerte, nadie nos estaba mirando. Me empujó contra la pared exterior y empezó a gritar.
—¿Quién es ese y por qué está tan cerca de ti?—, empezó.
—Logan, para, mira, es complicado—. Me interrumpió.
—Eres una pvta z0rra. Eso es lo que eres. Una pvta sucia, Marisol—, dijo, pero al momento siguiente vi una figura alta acercándose rápidamente a nosotros.
—¿Qué le acabas de decir a mi prometida?—, siseó Tom agarrando a Logan por el cuello.
—¡Tom, para! ¡Por favor, para!—, dije y lo aparté de Logan. Por suerte, aflojó el agarre en cuanto me miró.
—¿Estás bien? ¿Te ha hecho daño?—, preguntó mirando mi brazo enrojecido por el agarre de Logan. Miró a Logan, que nos observaba con disgusto. —¡Corre, hijo de pvta, antes de que te mate con mis propias manos!—, gritó Tom. Logan nos miró por última vez antes de negar con la cabeza, incrédulo, y marcharse. Se me llenaron los ojos de lágrimas, pero me empujaron contra un pecho duro y unos brazos que me abrazaron por la parte superior del cuerpo.
—No pasa nada. No llores, es tu cumpleaños—, me dijo al oído. ¿Por qué era tan bueno conmigo? —Lo siento—, dijo, pero yo me aparté y negué con la cabeza mientras lo miraba a los ojos.
—No. Lo siento yo—, le dije, con las manos apoyadas en su musculoso pecho. Me dio un beso en la frente antes de posar la cabeza sobre la mía. Mi corazón latía a toda velocidad. ¿Qué estaba haciendo? ¿Se había olvidado del contrato? Quería apartarme, pero no podía. Lo disfrutaba.
Su afecto y su tacto eran muy diferentes a los de Logan. Nuestras caras estaban tan cerca que sentía su aliento en mi rostro. Nuestras puntas de la nariz se tocaban y aseguraría que mis labios rozaron los suyos cuando nuestras puntas de la nariz se rozaron. Nuestra respiración se volvió más pesada y cerramos los ojos. No sé qué habría pasado si él no se hubiera detenido.
—No, j0der—, dijo mientras se apartaba de mí. Entonces me di cuenta de lo que estaba pasando. Casi nos besamos. Me prometí a mí misma que eso no volvería a pasar. No dejaría que un hombre como él me destrozara. Haciendo que perdiera mi concentración en mi carrera.
—Ah, yo... voy a volver dentro—, dije y entré rápidamente.
El resto de la noche bailamos y jugamos. Sinceramente, me lo pasé tan bien que no me lo puedo creer. Tom se limitó a observarme desde la distancia y no hablamos mucho después de ese incidente. Solo se despidió cuando terminó la fiesta, evitando cualquier tipo de contacto físico. Probablemente lo mejor para los dos.