Isabela suspira, perdió el control de sí misma y le dio lugar a su ello y espera que su galán haga con ella como quiere, está pasando un momento sin igual, lo que toda mujer que no ha experimentado un buen amor desea, de momento lo inesperado, un auto detrás toca el clapson insistentemente, ¡quítate idiota! vociferaba un cabezón desesperado por pasar y por no meter su auto en un charco de agua tocaba el clapson para que Raúl se quitará del camino.
Al sentir la presencia de personas
Isabela le bajó dos rayas a sus deseos y rápidamente se sentó en su asiento del
compañero, ajustó su camisa a mucha prisa, se ajustó su brasiel que estaba
abajo, temía ser vista y además se sentía avergonzada por entregarse a un
hombre que deseaba pero que no tenía ninguna relación, bajó un poco más su
falda y arregló su pelo, se sentía avergonzada, tenía miedo de que Raúl pensara
que ella una cualquiera y que a primera declaración está haciendo travesuras con
él sin pensar consecuencias, pensaba en su fe y en su pecado, mientras Raúl se
movía para que el estúpido de atrás pasara, Raúl estaba muy excitado y solo
rogaba tener de nuevo la oportunidad de subir a Isabela en sus piernas y
hacerle el amor para que lo amara y nunca lo olvidara, pero la verdad es que
estaba un poco nerviosa y avergonzada, es una mujer íntegra que se ha entregado
en parte a un ser que lujuriosamente desea y quiere tener dentro de ella.
Raúl se estacionó de nuevo e intento
besar a Isabela, entonces ella le negó el beso y pidió que la llevara a casa
para que las cosas no salieran mal, y no cayeran en el error de fornicación,
Isabela desea tener una relación sana y un matrimonio, no entregarse al primero
que se presenta sin ninguna relación definida.
Isabela sabía que lo quería no quería
llegar hasta ahí, al menos en ese momento no, lo que había pasado era una pérdida
de sus cabales, era un error por haberle rendido sus deseos a un hombre que la
desea y que ella posiblemente llegue a amar. Pensaba en su madre y las
consecuencias que podría tener al intentar entregarse a un hombre de manera
improvisada.
Raúl quedó sin palabras, solo la miraba
fijamente a sus ojos y ella evadía su mirada, Raúl se sintió totalmente
avergonzado, pensó que tal vez en vez de un bien había hecho un mal, entonces
no tuvo otra opción que disculparse.
— Sabes que te amo Isabela, que daría
todo por ti, no he querido aprovecharme de ti, ni tampoco deshonrarte a ti cómo
mujer, mis intenciones son las mejores, aunque en este momento no se vean, solo
dame la oportunidad de tener más tiempo junto a ti y ser lo que tú esperas de mí.
— Tranquilo Raúl, no pasa nada, seguimos
siendo amigos, te conozco de hace mucho tiempo ya y sé que no eres persona de
malas intenciones, pero solo te pido que lo que pasó aquí se quede entre nosotros
y que si quieres algo conmigo busquemos una relación de noviazgo y vayamos a
matrimonio.
— Entonces Raúl respondió— hago lo que
me pidas con tal de tenerte y ser un amor para ti, con tal de poder andar
contigo en mi auto y tenerte en todos lados conmigo, pero en calidad de esposa y
mujer de mi casa.
— Entonces Isabela arreglando su pelo
dijo que lo quería pero que por favor esperara, que necesitaba tiempo para
organizar su vida para entrar a alguien más y que necesitaba terminar la
universidad para no distraerse y llevar todo su esfuerzo y el de sus padres a
la basura.
Isabela pensaba como una mujer apasionada,
pero sin dejar de pensar en los compromisos, quería casarse con una vida
funcional no como el sistema hace casar a las mujeres jóvenes y religiosas,
casarse solo para servir a su marido y parir hijos para criarlos, ella no quería
eso, quería un hogar de igualdad, un momento de su vida donde estuviera
preparada para comenzar a corresponder los compromisos de una madre y esposa,
eso quería esperar, aunque deseaba con ansias hacerle el amor a Raúl hasta
dejarlo sin aliento.
Isabela sabía que podía estar equivocada
al darle lugar en su vida al qué pensarán los demás y pensaba que tal vez lo
mejor era darle libertad a lo que su corazón siente y busca, siempre ha sido
consciente de que con prudencia y cuidado todo sale bien pero que no cae mal un
buen vino de vez en cuando, más si nunca lo ha probado, tiene todas las dudas
del mundo y espera pronto explorar.
Isabela le pidió a Raúl que la llevara a
casa, aún se sentía algo presionada e incómoda, tenía miedo de que Raúl dijera
algo de lo que pasó, sus padres no perdonarían una ofensa así, cuando llegó a
casa luego de unos kilómetros bien mojados, Raúl bajó sus cristales y saludó dos
de sus hermanos, mientras los más pesados y mala onda miraban a distancia para
poder investigar quién es el que lleva su hermosa hermana a casa, entonces su
madre Mery que es una mujer muy solidaria le rogó que se quedara cenar con
ellos, pero Raúl se negó porque tenía que ir a asegurar su tienda que no estaba
bien cerrada, pero una vez más le rogó Mery que se quedara y entonces Raúl
aceptó.
Al desmontarse del vehículo salieron dos
de los hermanos de Isabela los dos más pesados a saludar a Raúl, lo saludaron
intensamente con apretones algo exagerados, pero Raúl no es un hombre temeroso
y respondía de la misma manera sonriente y fuerte.
Llegaron a la maesa del comedor y el
padre de Isabela no había dicho nada, ni siquiera saludó a Raúl, entonces se
puso de pies y pidió algo de vino y dijo.
— ¿A qué te dedicas muchacho?
— Señor Washington, soy agricultor de
flores y tengo una floristería en el centro de la ciudad con la cual me sustento
y gano suficiente para mantenerme, pagar mis compromisos y ayudar mi familia.
—Vaya, contestó Washington. ¿verdaderamente
es un trabajo de hombres vender flores muchachos ? – preguntó Washington a sus hijos.
Entonces algunos comenzaron a reír y dos
callaban con vergüenza por su padre.