Los médicos le pidieron a Thomas que saliera porque limpiarían a Tania y la llevarían a una habitación donde podría visitarla. Thomas vio en la mirada de ella terror. Y es que el miedo de Tania era estar en un sueño y, al salir Thomas ya no lo encontrara—. Estaré a fuera, no desapareceré, nunca más me iré —le aseguró. Acercó sus labios a la frente sudada de ella y le dio un beso. Thomas se alejó de Tania, agarró a su hijo por unos segundos, miró a su esposa que los contemplaba con un brillo en los ojos, se acercó a ella y lo mostró. Y Tania seguía en shock, a pesar de haber esperado por meses su regreso, ella seguía sin creer que él, estuviera ahí. —Es nuestro hijo —ella lo tomó en sus brazos, lo sostuvo por unos segundos porque la enfermera se lo pidió para cambiarlo y llevarlo a rea

