15. Comprendo tardíamente lo que mi corazón ya sabía. [Parte 2] Christina tuvo que entregarle un rollo de billetes al guardia de seguridad para que nos dejaran entrar. He de aceptar que me sentí mal debido al soborno, pero las ganas de conocer el lugar le ganaron a mi moral. Me sostengo del brazo de Christina mientras entramos al pub. Está repleto de gente que baila al ritmo de la música que retumba a gran volumen. El olor a alcohol me hace arrugar un poco la nariz. Me pregunto si te puedes emborrachar con sólo oler el trago y si ese es el caso, entonces saldré completamente ebria de aquí. Sonrío cuando un chico se mueve de forma chistosa frente a nosotros, Christina grita algo parecido a "¡Woho!" y el chico suelta una carcajada antes de volver a concentrarse en su dinámico baile. Miro

