24. Axilas mal olientes. [Parte 2] Ella se remueve sobre el asiento, y el movimiento de su vestido agrupándose en su muslo, enseñando bastante piel desnuda, capta mi mirada. Piel cremosa y visiblemente suave me tienta a estirar la mano y tocarla, pero no lo hago. — Está borracha — me recuerdo—. Compórtate, Aaron Cooper. Muerdo mi labio con fuerza y me concentro en la carretera, evitando mirar los muslos de Bess y su vientre que transparenta su vestido. Me parece que ha pasado una eternidad cuando por fin llego al edificio. Cuando he parqueado, me bajo y la tomo entre mis brazos. Pienso en meterla debajo de la ducha, pero realmente no quiero despertarla, así que desecho la idea de Evan de inmediato. — Shhh — susurro cuando sus ojos se abren tan pronto la dejo sobre la suavidad de mi ca

