Pasó otra noche y no pudo acercarse a Edith, Lorenzo no podía dormir, sentía que su corazón estaba encadenado a Edith, a sus besos, que los extrañaba cómo un loco. Lo estaban matando los celos y tenía miles de dudas. Por la mañana tenía una reunión muy importante, por lo que no pudo acercarse a la casa de Edith, ni siquiera pudo esperarla cuando ella dejaba a su hijo. La reunión se estiró, terminando en un almuerzo con algunos Ceos y su socio. -¿Te pasa algo? Le pregunta Orlando, cuando vuelven a su oficina. -Edith es una stripper. Contestó Lorenzo, Orlando estaba confundido, Lorenzo no le dijo nada nuevo. -Ya no trabaja más en el club. Lorenzo sigue hablando, aunque estaba tan absorto que no sabía que las palabras salían de su boca. -No cree en mí, pero desde el sábado no se des

