Edith tenía la vista nublada de placer, hacía tres años que estaba vegetando y ahora sentía una pasión que la estaba desgarrando, se sentía culpable, ella nunca se planteó que podía sentir algo por alguien que no fuera su adorado Paolo. Lorenzo la estaba tocando y estaba sintiendo un placer que jamás en su vida había sentido. Estaba sobre ella, quien estaba sintiendo el calor que emanaba el m*****o de Lorenzo. Sin darse cuenta, Edith, abrió las piernas, para sentirlo mejor. Él buscó por debajo de su ropa y le dejó el pecho al aire. No pasó ni un segundo que ya lo tenía en su boca. -Para, por favor, para… Dijo ella, no se estaban controlando y por más que estuvieran en un reservado privado, era un lugar público. -No puedo. Le confesó él. -No… no, ahhh, no, para… Él siguió con su

