Lorenzo la beso con verdadera pasión, Edith era, simplemente, la razón de su existir. A pesar de las dudas de Edith, no se pudo resistir a los besos del gran CEO. Lorenzo la quería tanto que hasta le dolía ese amor, pensando que Edith nunca iba a luchar por él, que siempre iba a preferir huir antes de pelear. Él quería ser lo más importante para Edith, porque ella era lo más importante para él. Juntos iban a ser padres, porque la semilla que él plantó estaba floreciendo dentro del vientre que le brindaba más placer que cualquier otro. Lorenzo dejó de pensar, el instinto lo estaba dominando por completo. Sus manos apretujaban esos pechos que lo volvían loco, hasta hacerlo delirar. Desde que la vio en su casa, no dejó de pensar en el cuerpo de Edith. Tal vez tenía razón Orlando, cuan

