Orlando estaba preocupado por toda la situación y eso incluía a su hija, que al parecer, no iba a dejar tranquilo a Facundo. Entendía que su ímpetu adolescente era el que primaba. Por otro lado, y aunque sabía lo apasionado que era Lorenzo, tenía miedo de que él se enfrente, si tenía la oportunidad, con Bernardo, y sin medir las consecuencias, porque lo lógico era que el asesino se centrara en su rival y en este momento, se suponía, que era su socio. -Facundo, es necesario, que no te enfrentes a Bernardo, espero que entiendas que las consecuencias pueden ser catastróficas, y en cuanto a vos, Lorenzo, espero que te comportes a la altura de las circunstancias. Lorenzo asintió con la cabeza. -Quedate a dormir acá esta noche. Le propuso Orlando a su socio, le pareció lógico que no se est

