En un tiempo anterior a la desolación del invierno, cuando la luz y el esplendor de Eldoria aún no se había corrompido por magia prohibida, una Eldrin de la luminosa Corte de la Primavera, de nombre Lyra, emprendió un viaje desgarrador hacia el mundo humano. No era una expedición de exploración ni un capricho de su naturaleza curiosa; era una misión nacida de la angustia más profunda, un grito silencioso de su alma. Su amada hermana, Seraphina, había desaparecido de Eldoria hacía ya un tiempo, y los susurros en la Corte de la Primavera, llenos de un temor apenas contenido, apuntaban a una figura exiliada: Lord Valerius, un nombre que evocaba corrupción y peligro. Lyra, con el corazón oprimido por el miedo y la incertidumbre, había cruzado el velo entre mundos, una barrera que pocos Eldrin

