— ¡AL FIN TE TENGO FRENTE A MÍ Y SIN MÁSCARAS, MALDITO INFELIZ! Retrocediendo unos pasos, se alejó con la mirada atónita. — No, no puede ser. Tú eres… — ¿Ya me recordaste? ¡Tú, maldita basura! — Parissi… —murmuró el asesino de mis padres al por fin reconocerme. — Cuánto he deseado que llegara este momento. Para ver tu cara de terror ¡Asesino desgraciado! Mi furia ya no era controlable, solo quería vengarme de el que le quitó la vida a mis padres, él que me robó todo cuando solo era un inocente pequeño. — No sabes lo que estás haciendo —dijo con la voz y manos temblorosas. — Por supuesto que lo sé —dicho esto, le mostré el reloj que durante años guardé—. ¿Sabes qué significa esto? —le pregunté, pero al ver su desconcierto e incapaz de responder, decidí darle la respuesta— ¡La

