Camino por el gran hall del Crosby Street Hotel, sintiéndome afortunada, de al fin ser invitada a una de las celebraciones de Navidad, de la familia Scott, una de las más prestigiosas de New York. Había gastado el sueldo completo en mi outfit, y a pesar de que eran prendas originales, las compré usadas, en una tienda de segunda mano. Reviso mi atuendo una vez más, en un gran ventanal que hay a un lado de las compuertas. Cabello perfecto, manicure, accesorios de marca y cada detalle, delicadamente detallado. Tomo una bocanada de aire y entro al salón, que está maravillosamente decorado en tonalidades doradas y verdes, por ser Navidad. Un gran árbol de Navidad en medio del salón, con millones de diminutas luces, con finos adornos colgando de sus ramas. La base del árbol, está completamen

