– ¡¿Qué haces? – chille temblando de ira. Miguel – Si te sientas a mi lado atente a las consecuencias – miró a Gabriel brevemente y entonces lo entendí, quería provocarlo. Gabriel – ¿Qué estás haciendo? – se puso de pié y miró a su hermano con tanto odio que me estremecí, apretaba los puños de sus manos, su cuerpo estaba tan tenso que me preocupe que le estallara una vena del brazo o de la cien. Yo solo quería apartarme un poco de Gabriel, no provocar un asesinato. – No hizo nada – Dije volviendo a mi asiento, Gabriel no me creyó, seguía fulminando a sus hermano con la mirada, Miguel intentó tocarme de nuevo, esta vez intercepte su mano y la apreté con fuerza, haciéndolo retorcerse. – Auch – dijo quedito y sonreí internamente – Eso duele. Gabriel – No la toques – el gruñido de Gabrie

