Llegué pedaleando en 20 minutos, estacione en su lugar mi bici. – Hola Bella – me saludó Isabel, otra camarera como yo – ¿Soren no viene contigo? Era costumbre de Soren acompañarme a mi trabajo, por eso era extraño andar sin él. – Tenía mucho trabajo en el taller – dije, ni de chiste le contaría mi pena, era mí desición decir que de Soren y yo habíamos terminado, era como desacreditar al consejo, por alguna razón no dijeron nada, eso dejaba claro a quien apoyaban, lo mejor era que me fuera por un tiempo, no sería abandonarlos, se llama tomar distancia. Quizá el problema fue Soren y todos me culpan, incluyendo a mis padres, no quería que mis amigos lo supieran, podía fingir hasta que me fuera. Lo que más me dolía, era que mis padres no me apoyaran… toda esta reflexión interna, me ha

