Hey tú, que sueñas con los ojos abiertos, que gritas en silencio y lloras por dentro mientras finges una sonrisa. Tú que guardas la añoranza de que tu vida se vuelva como uno de esos libros que lees, tú que amas las historias... Recuéstate y déjame contarte una.
Dice una leyenda que jamás escucharás a alguien contar, que hace muchísimo tiempo en Rhevnar, tierra de nadie, se tuvo la oportunidad de contemplar nacer el amor más grande jamás visto.
Una reina amó a un plebeyo, le dio todo de sí y un poco más que eso. Mas cuando el destino jugó sus cartas y tiró de los hilos equivocados, aquel amor vio el final de la manera más dolorosa.
No hubo tiempo de un adiós, y con el dolor de haber perdido a su amada, el joven plebeyo fue maldito por su propio lobo.
«Vivirás eternamente, no conocerás el placer del descanso, vagarás solo por esta tierra y serás incapaz de amar a nadie, hasta que la reencuentres. Y mientras la buscas sentirías cada día que mueres, sin poder hacerlo realmente. »
Y muchos años después, aquel ser vacío y lleno de dolor despertó a mitad de la noche, en medio del frío invierno, cuando el llanto de una bebé recién nacida resonó dentro de sus sueños, trayendo consigo la ilusión de un posible reencuentro.