Ver que no pasaba el tiempo se convirtió en mi tortura. Perdí las ganas de hablar. John, estaba sentado al frente de mí, hablaba de todo para que no me sintiera de esa forma, pero era en vano. Esperaba con ansiedad una sola llamada. Quería saber qué rayos pasaba entre Lukas y Nicolás, quería saber de qué hablaban, qué hacían los dos. Hasta que al fin escuché el celular de John. —Es él. Sin perder más tiempo subimos. —Tenemos que salir de aquí. Lukas estaba adolorido. —¿Qué te sucedió? Le miré nerviosa. —Nada, solo volvimos a pelear… en realidad, olvidé que el idiota sabe defenderse. John le revisaba el hombro lesionado. —Tienes que despedirse de tu familia... —Lo haré. Bajaré, pero tienes que llevarla a otra parte. Ese idiota es capaz de todo. —Prefiero quedarme contigo –dije

