Gracias a las prácticas y presentaciones de la banda en otras provincias, Lukas había postergado sus asuntos personales. Cada día John, su mejor amigo, le preguntaba si ya había hecho sus maletas, a pesar suyo, tarde o temprano lo tenía que hacer, así que una noche en el que no podía dormir se puso las pilas y comenzó a seleccionar entre todas sus cosas; lo que no echaría a la basura. Si fuera por él, sólo llevaría lo que tenía puesto encima, pero su madre sufriría mucho, también porque era más que seguro que no regresaría pronto, quería dejarle algunos objetos suyos a modo de consuelo. Ese detalle suyo sería bien recibido y valorado por ella, que por esos días ya andaba con la idea de que su único hijo varón abandonaría el nido, y andaba sollozando de un lado para otro. Cuando abrió la

