El trayecto fue silencioso e incómodo, me dedique a mirar por la ventanilla del auto, llegamos a una transitada calle en lo que supongo es el centro de la ciudad, estábamos rodeados de edificios lujosos, nos detuvimos frente a un teatro, donde inmediatamente un hombre se acercó para abrir la puerta, con una sonrisa amable, saludo a Dmitry, quien lo aparto para ser el quien me ayudara a bajar, parecía querer alejar a todas las personas a mi alrededor, comenzaba a suponer que por temor a que dijera algo respecto a nuestra especifica situación, no puedo negar que la belleza del lugar me dejo impresionada, todo decorado en color blanco y dorado, con una alfombra roja que nos recibía como a toda una celebridad, en el interior un hombre nos guio hasta un palco privado, con unas sillas en terciop

