Por primera vez desde que llegue a este lugar me permití disfrutar, disfrute la sensación del pasto bajo mis pies, el viento moviendo mi cabello, la brisa sobre mi rostro, cosas tan pequeñas que a diario ignoramos, había cierta sensación de liberta en ese lugar, no había paredes rodeándome, por que sin importar lo lujosa y cómoda que pueda ser la habitación no deja de ser una celda, camine durante horas y horas, por todo el jardín, hasta que mis pies comenzaron a doler, estaba tan cansada, pero no quería regresar a esa habitación, me senté junto a la fuente, disfrutando de la calma de este lugar, concentrada en el sonido del agua a mis espaldas y en la única luz encendida, había una sombra en aquella ventana, seguramente Dmitry descargando su furia contra los muebles de la oficina, mire si

